Número sagrado
El número siete
Por qué el siete es el gran número de la plenitud, de los siete días de la creación y la menorá a los siete cielos, las siete vueltas a la Kaaba y los chakras.
Escrito en otros sistemas
- VIIRomano
- ז׳Letras hebreas
- ζʹLetras griegas
- زLetras árabes (abjad)
- ٧Cifras arábigas
- ७Devanagari
- 七Chino
En resumen
- I.El siete es el número de la plenitud más extendido en las religiones de Oriente Próximo y el Mediterráneo, y aparece también en la India y más allá.
- II.La Biblia se abre con siete días de creación, la menorá tiene siete brazos y los peregrinos musulmanes rodean la Kaaba siete veces bajo siete cielos.
- III.Su prestigio probablemente debe mucho a las siete luces móviles del cielo antiguo, que también dieron a la semana sus siete días.
- IV.Algunos sietes que parecen antiguos son recientes, como el conocido sistema de siete chakras con los colores del arcoíris, que tomó forma en Occidente en el siglo XX.
En cada tradición
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Judaísmo
El Génesis describe la creación en seis días seguidos del descanso del sábado en el séptimo, y la menorá de siete brazos estaba en el Tabernáculo y en el Templo. Cada séptimo año es un año sabático para la tierra, y los dolientes guardan la shiva, siete días de duelo.
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Cristianismo
La doctrina católica y la ortodoxa cuentan siete sacramentos, y la enseñanza moral medieval enumeraba siete pecados capitales. El libro del Apocalipsis está construido en torno al siete, con siete iglesias, siete sellos, siete trompetas y siete copas.
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Islam
El Corán habla de siete cielos, y los peregrinos de La Meca dan siete vueltas a la Kaaba y recorren siete veces el camino entre las colinas de Safa y Marwa. La sura inicial, al-Fatiha, tiene siete versículos.
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Hinduismo
Los siete sabios, los Saptarishi, se identifican con las siete estrellas brillantes de la Osa Mayor. En una boda hindú los novios dan juntos siete pasos, el saptapadi, que sella el matrimonio.
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Budismo
La tradición cuenta que Buda, recién nacido, dio siete pasos y proclamó que aquel era su último nacimiento. La enseñanza budista enumera siete factores del despertar, entre ellos la atención plena y la concentración.
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Zoroastrismo
La doctrina zoroastriana habla de siete creaciones, el cielo, el agua, la tierra, las plantas, los animales, los seres humanos y el fuego, cada una protegida por uno de los siete inmortales santos, encabezados por Ahura Mazda o por su Espíritu Santo.
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Astronomía antigua
Los astrónomos babilonios y griegos conocían siete luces móviles en el cielo, el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. La astrología helenística dio sus nombres a los días de la semana, como todavía hace el español con el lunes, el martes, el miércoles, el jueves y el viernes.
De dónde viene
- Las fases de la Luna se dividen aproximadamente en cuatro cuartos de unos siete días y medio, lo que pudo convertir el siete en una unidad natural para medir el tiempo.
- Las siete luces móviles del cielo antiguo dieron al siete un rango cósmico en Mesopotamia y en el mundo griego, y la semana planetaria se extendió por el Imperio romano a partir del siglo I e. c., aproximadamente.
- En la literatura mesopotámica son frecuentes los grupos de siete dioses y demonios, y algunos especialistas creen que los autores bíblicos heredaron el prestigio del número de ese mundo compartido.
- Como suma de tres y cuatro, el siete fue interpretado también por pensadores posteriores como la unión del cielo y la tierra, o del espíritu y la materia.
Capítulo I
El número de la plenitud
Ningún número está tan cargado de significado en las religiones de Oriente Próximo y el Mediterráneo como el siete. Representa la totalidad y la plenitud, el momento en que un ciclo se cierra y empieza algo sagrado. Aparece en los relatos de la creación, en el ritmo de la semana, en la estructura del cielo y en los movimientos de los fieles.
La Biblia hebrea se abre con él. En el primer capítulo del Génesis, Dios crea el mundo en seis días y descansa el séptimo, que bendice y santifica. El sábado se convirtió en el corazón de la vida judía, y el modelo se fue ampliando: cada siete años la tierra debía descansar, y tras siete veces siete años llegaba el jubileo. Pésaj y Sucot duran siete días en la tierra de Israel. Los dolientes guardan la shiva, de la palabra hebrea para «siete», durante una semana tras una muerte, y en las bodas se recitan siete bendiciones. La menorá, el candelabro de oro hecho para el Tabernáculo y guardado después en el Templo de Jerusalén, tenía siete brazos. Sigue siendo un emblema central del judaísmo y figura en el escudo del Estado de Israel.
El cristianismo heredó estos sietes y añadió otros. El libro del Apocalipsis está escrito siguiendo un patrón de sietes: cartas a siete iglesias, un rollo con siete sellos, siete trompetas y siete copas de la ira. Los teólogos medievales fijaron en siete el número de los sacramentos, una lista confirmada por el Concilio de Florencia en 1439 y por el Concilio de Trento en el siglo XVI; la mayoría de las iglesias protestantes solo reconocen dos. El papa Gregorio Magno dio a Occidente hacia el año 590 su lista de siete pecados capitales, y en torno a las siete últimas palabras de Cristo en la cruz surgieron diversas devociones.
En el islam, el Corán describe a Dios creando siete cielos, uno sobre otro, y la tradición musulmana cuenta que el profeta Mahoma los atravesó todos en su viaje nocturno. Los peregrinos de La Meca realizan el tawaf, dando siete vueltas a la Kaaba, y después recorren siete veces el camino entre las colinas de Safa y Marwa, en recuerdo de la búsqueda de agua de Agar para su hijo Ismael. En Mina lanzan siete piedrecitas contra cada uno de los pilares que representan al diablo. Al-Fatiha, la sura inicial que se recita en cada oración, tiene siete versículos, y muchos comentaristas la identifican con los «siete versículos repetidos» que menciona el Corán.
Capítulo II
Las siete luces del cielo
¿Por qué el siete? Los historiadores suelen mirar al cielo. El observador antiguo veía siete cuerpos que se movían sobre el fondo de las estrellas fijas: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Los astrónomos babilonios y griegos los llamaron planetas, los «errantes», y asignaron un dios a cada uno. Después, los astrólogos helenísticos atribuyeron cada hora y cada día a un planeta, y la semana planetaria resultante se extendió por el Imperio romano a partir del siglo I e. c., aproximadamente. Su huella perdura en muchas lenguas: en español, el lunes es el día de la Luna, el martes el de Marte y el miércoles el de Mercurio, mientras que en inglés Saturday, Sunday y Monday conservan a Saturno, el Sol y la Luna.
La Luna ofrece una segunda pista. Cada una de sus cuatro fases dura unos siete días y medio, así que el siete es una forma natural de dividir un mes lunar. Los textos mesopotámicos muestran también predilección por el siete en el mito y la magia, desde grupos de siete dioses hasta siete demonios, y muchos especialistas creen que los autores bíblicos compartían ese mundo cultural más amplio, aunque dieran al número su propio sentido con el sábado. Pensadores posteriores, judíos, cristianos y musulmanes, añadieron una interpretación filosófica: el siete es tres más cuatro, la unión de lo divino y lo terrenal.
El siete aparece también más al este, aunque no siempre por las mismas razones. En la tradición hindú, los siete sabios son las siete estrellas brillantes de la Osa Mayor, y los novios sellan su matrimonio dando juntos siete pasos. Una leyenda budista cuenta que Buda, recién nacido, dio siete pasos y que a cada paso brotaban lotos. La doctrina zoroastriana describe siete creaciones, cada una protegida por un ser santo.
Capítulo III
El siete hoy, y los chakras
No todos los sietes famosos son antiguos. El mejor ejemplo es el sistema de siete chakras, centros de energía que, según se dice, recorren la columna vertebral, cada uno con su propio color, del rojo en la base al violeta en la coronilla. Los chakras proceden, en efecto, de las tradiciones tántricas indias, hindúes y budistas, pero esos textos describen sistemas distintos, con cuatro, cinco, seis o más centros, y no usan el esquema del arcoíris. La versión más conocida hoy se basa en gran medida en un único texto sánscrito del siglo XVI, obra de un autor bengalí, que John Woodroffe, con el seudónimo de Arthur Avalon, tradujo al inglés en The Serpent Power (1919). Contaba seis centros más un loto de mil pétalos sobre la cabeza. Teósofos, psicólogos y autores de la Nueva Era reelaboraron después el sistema, haciéndolo corresponder con glándulas, rasgos de personalidad y los colores del arcoíris, y esa forma occidental moderna volvió a difundirse por los estudios de yoga de todo el mundo.
La propia semana es una superviviente más discreta. Los intentos de sustituirla fracasaron: la Francia revolucionaria introdujo una semana de diez días en la década de 1790, y la Unión Soviética experimentó con semanas de cinco y seis días entre 1929 y 1940, pero ambas volvieron a la de siete. Judíos, cristianos y musulmanes señalan cada uno un día de los siete como especial: el sábado, el domingo y la oración comunitaria del viernes.
Otros sietes siguen formando parte del ritual vivo. Los judíos siguen guardando el séptimo día y encienden velas antes de que empiece el sábado. Millones de peregrinos dan cada año las siete vueltas a la Kaaba. En muchas iglesias, los cristianos siguen preparándose para los siete sacramentos. Durante gran parte de la historia humana, el siete ha sido el número que indica cuándo algo está completo.
Mitos y hechos
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Lo que se afirma
La semana de siete días es un calendario humano universal.
Lo que se sabe
El antiguo Egipto usaba semanas de diez días y Roma tenía un ciclo de mercado de ocho días. La semana de siete días se difundió a partir del sábado judío y de la astrología helenística, y no se impuso en el Imperio romano hasta los primeros siglos de nuestra era.
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Lo que se afirma
Los siete chakras con los colores del arcoíris proceden de la India antigua.
Lo que se sabe
Los textos tántricos indios describen sistemas con distintos números de centros. El más influyente, traducido por John Woodroffe en The Serpent Power (1919), tiene seis centros más un séptimo sobre la cabeza, y los colores del arcoíris los añadieron autores occidentales más avanzado el siglo XX.
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Lo que se afirma
La Biblia enumera los siete pecados capitales.
Lo que se sabe
No lo hace. La lista se remonta al monje Evagrio, que nombró ocho malos pensamientos en el siglo IV, y al papa Gregorio Magno, que los reorganizó en siete hacia el año 590.
Dónde verlo
Preguntas frecuentes
¿Por qué se considera santo el número siete?
En la Biblia marca la plenitud, desde el séptimo día de la creación en adelante. Los historiadores relacionan su prestigio con las siete luces móviles del cielo antiguo y con los cuartos de la Luna.
¿Por qué los musulmanes dan siete vueltas a la Kaaba?
El tawaf de siete vueltas sigue la práctica del profeta Mahoma, y la tradición musulmana remonta el rito a Abraham. Los peregrinos caminan en sentido contrario a las agujas del reloj, con la Kaaba a su izquierda.
¿Hay realmente siete chakras?
Depende del texto. Las distintas tradiciones tántricas hindúes y budistas cuentan números diferentes de centros, y el popular sistema de siete chakras con los colores del arcoíris es una forma occidental moderna.
Fuentes y lecturas recomendadas
- Annemarie Schimmel, The Mystery of Numbers (Oxford University Press, 1993)
- Eviatar Zerubavel, The Seven Day Circle: The History and Meaning of the Week (Free Press, 1985)
- F. E. Peters, The Hajj: The Muslim Pilgrimage to Mecca and the Holy Places (Princeton University Press, 1994)
- Kurt Leland, Rainbow Body: A History of the Western Chakra System from Blavatsky to Brennan (Ibis Press, 2016)