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Sectas y falsos profetas · Profetas y mesías

Los skoptsy de Rusia

Los skoptsy, secta rusa secreta fundada en la década de 1770 por Kondrati Selivánov, buscaban la pureza con la castración ritual y resistieron dos siglos de persecución antes de extinguirse.

Esta página describe un grupo que causó daños y muertes. Está escrita como historia, a partir de sentencias judiciales, investigaciones oficiales y estudios académicos, sin detalles explícitos. Los especialistas suelen preferir el término «nuevo movimiento religioso».

Cuándo
h. 1770–década de 1930
Dónde
Rusia central, San Petersburgo, Siberia y Rumanía
Tradiciones
Cristianismo

En cifras

  • 5.444skoptsy registrados por las autoridades en 1866, de los cuales 3.979 eran hombres (informe oficial)
  • 60personas detenidas en la primera investigación sobre la secta, en la provincia de Oriol, en 1772
  • unos 160 añosdesde la primera investigación hasta los juicios soviéticos que pusieron fin a las comunidades organizadas

En resumen

  1. I.Los skoptsy, cuyo nombre significa «los castrados», se separaron de la secta mística rusa de los khlysty a finales de la década de 1760 y principios de la de 1770, guiados por el profeta campesino Kondrati Selivánov.
  2. II.Creían que los deseos del cuerpo eran la raíz del pecado y que la castración y la mutilación rituales devolvían la pureza que Adán y Eva habían perdido, mientras los seguidores veneraban a Selivánov como Cristo retornado y como el desaparecido zar Pedro III.
  3. III.Pese a las detenciones, el destierro a Siberia y las sucesivas prohibiciones, la secta se extendió entre campesinos y ricos comerciantes, y en la década de 1860 las autoridades contaron algo más de 5.000 miembros.
  4. IV.Los juicios soviéticos de hacia 1929–1931 desarticularon las comunidades que quedaban, y el movimiento se extinguió en el siglo XX, dejando atrás uno de los capítulos más extraños de la historia religiosa rusa.

Cronología

  1. 1772Una investigación en la provincia de Oriol descubre el nuevo grupo y conduce a unas sesenta detenciones.
  2. 1775Selivánov es detenido, azotado y desterrado a Siberia.
  3. 1797De vuelta en la Rusia europea, Selivánov es interrogado por Pablo I y recluido en el manicomio Obújov de San Petersburgo.
  4. 1802Puesto en libertad, Selivánov vive casi dos décadas en las casas de seguidores acaudalados de la capital.
  5. 1820Las autoridades lo envían al monasterio de San Eutimio de Súzdal, donde muere en 1832.
  6. 1843–1845Las investigaciones oficiales bajo Nicolás I conducen a leyes más duras y a deportaciones.
  7. 1929–1931Los tribunales soviéticos juzgan a las comunidades skoptsy de Leningrado, Sarátov y Moscú.

Lo que muestran los documentos

  • Selivánov fue un profeta campesino real cuya detención, destierro y posterior reclusión están documentados en los registros oficiales.
  • La ley rusa consideraba la castración un delito grave, y el Estado persiguió a los skoptsy en repetidas ocasiones desde el reinado de Catalina II hasta el de Stalin, con un breve periodo de indulgencia bajo Alejandro I.
  • Un recuento oficial de 1866 registró 5.444 skoptsy, con más del doble de hombres que de mujeres.
  • Algunos skoptsy se convirtieron en ricos cambistas, joyeros y comerciantes, y su riqueza alimentó tanto su influencia como las sospechas que los rodeaban.
  • Grupos que huían de la persecución se establecieron en Rumanía, donde los cocheros skoptsy eran una imagen habitual en Bucarest a finales del siglo XIX.

Lo que dice la leyenda

  • Se repite a menudo que el emperador Alejandro I visitó a Selivánov en 1805 para pedirle su bendición antes de la campaña que terminó en Austerlitz. La historia procede de la propia tradición de la secta y no la confirman registros independientes.
  • Algunos autores afirman que a principios del siglo XX los skoptsy eran 100.000 o más. Esas cifras son conjeturas; los recuentos oficiales fiables son muy inferiores, aunque el secretismo hace que se desconozca el número real.
  • Los seguidores de Selivánov sostenían que era Pedro III, el emperador depuesto y asesinado en 1762. Era una creencia de la secta, alimentada por las leyendas populares del «zar oculto», no una tesis que acepte ningún historiador.
  • Se suele suponer que todos los miembros estaban castrados. En la práctica, muchos creyentes, sobre todo en generaciones posteriores, seguían las normas de la secta sin someterse al rito.

Personajes clave

  • Kondrati SelivánovProfeta campesino y fundador (murió en 1832), venerado por sus seguidores como Cristo y como el zar Pedro III; desterrado, recluido y finalmente retenido en un monasterio de Súzdal
  • Akulina IvánovnaProfetisa khlyst de la provincia de Oriol, a la que los primeros seguidores honraban como la «Madre de Dios» del grupo
  • Pablo IEmperador de Rusia (r. 1796–1801), que interrogó a Selivánov en 1797 y lo hizo recluir en un manicomio de San Petersburgo
  • Nikolái NadezhdinErudito y funcionario cuyo informe de 1845 para el Ministerio del Interior fue el primer gran estudio oficial de la secta

Costumbres y normas

  • El «sello»

    La castración y la mutilación rituales, que los miembros llamaban el «sello» o el «bautismo de fuego», marcaban la entrada plena en la comunidad de los puros. Muchos miembros, sobre todo más tarde, eran creyentes que nunca se sometieron a ellas.

  • Naves

    Las congregaciones locales se llamaban «naves», cada una dirigida por un «timonel» o profeta, un término heredado de los khlysty.

  • Culto extático

    Las reuniones, celebradas en secreto de noche, incluían himnos, giros y profecías en las que se creía que el Espíritu Santo hablaba por boca de los miembros.

  • Abstinencia estricta

    Los miembros renunciaban al matrimonio y a las relaciones sexuales, al alcohol, al tabaco, a la carne y a las palabrotas.

  • Conformidad aparente

    Muchos asistían a los oficios ortodoxos y ocultaban su pertenencia, lo que ayudó a la secta a sobrevivir y dificultó que las autoridades la contaran.

Capítulo I

Un profeta en Oriol

En la Rusia del siglo XVIII, la Iglesia ortodoxa oficial estaba rodeada de un mundo de disidencia. Los viejos creyentes rechazaban las reformas litúrgicas de la década de 1650, y en las aldeas pequeños círculos de «cristianos espirituales» buscaban a Dios directamente, sin sacerdotes. Los más conocidos eran los khlysty, que se reunían de noche para cantar, girar y profetizar, y que creían que Cristo podía encarnarse de nuevo en hombres y mujeres vivos. Ellos se llamaban a sí mismos «pueblo de Dios»; el nombre de khlysty, probablemente una deformación de «Cristos», se lo dieron los de fuera.

De ese ambiente surgieron los skoptsy. En 1772 unos investigadores de la provincia de Oriol, al sur de Moscú, descubrieron un grupo de campesinos que habían ido más allá del ascetismo khlyst, y unas sesenta personas fueron detenidas. La figura principal, que logró escapar, era un campesino llamado Kondrati Selivánov. Predicó durante un tiempo en la vecina provincia de Tula, fue capturado en 1775, azotado y desterrado a Siberia. Una nota sobre los términos: los especialistas suelen preferir «nuevo movimiento religioso» a la palabra «secta» en su uso peyorativo, que es discutido; en el caso de los skoptsy, sin embargo, tanto las fuentes rusas como los historiadores hablan de secta en sentido descriptivo.

Selivánov enseñaba que los khlysty habían fracasado porque no habían sabido dominar la carne. A su juicio, el pecado había entrado en el mundo a través del deseo sexual, y la verdadera salvación exigía eliminar su origen. Sus seguidores llegaron a venerarlo como Cristo vuelto a la tierra y, en un giro tomado de la leyenda popular, como Pedro III, el emperador derrocado por su esposa Catalina en 1762. Muchos campesinos creían que Pedro había sobrevivido y que volvería; el rebelde Yemelián Pugachov ya había utilizado esa misma leyenda en 1773–1775.

Capítulo II

Los puros y las naves

Los skoptsy se organizaban en congregaciones llamadas «naves», cada una dirigida por un profeta o una profetisa. Las reuniones se celebraban de noche en casas particulares, tras los postigos cerrados. Los miembros vestían de blanco, cantaban himnos que narraban los padecimientos y el retorno de Selivánov, y giraban hasta entrar en estados de éxtasis en los que, según creían, el Espíritu Santo hablaba por su boca. Un texto conocido como los Strady, o «Padecimientos», presentado como el relato del propio Selivánov, circulaba entre los seguidores como una historia sagrada.

En el centro de la fe estaba el rito que más escandalizaba a los de fuera: la castración y la mutilación rituales, practicadas tanto en hombres como en mujeres. Los miembros lo llamaban el «sello» y lo veían como un regreso al estado angélico de Adán y Eva antes de la Caída. No todos los creyentes lo recibían. Muchos vivieron como miembros durante años, o toda la vida, observando las demás normas de la secta, y los historiadores señalan que su práctica variaba según el lugar y la generación.

La vida diaria era austera. Los skoptsy renunciaban al matrimonio, al alcohol, al tabaco, a la carne y a las palabrotas. Muchos seguían siendo ortodoxos en apariencia, iban a la iglesia y ocultaban sus creencias. Su disciplina y su espíritu de ahorro ayudaron a algunos a prosperar notablemente. En San Petersburgo, Moscú y las ciudades de provincias, comerciantes, cambistas y joyeros skoptsy amasaron fortunas, y su riqueza sostenía a los miembros más pobres y a los nuevos conversos. Sus enemigos los acusaban de usar el dinero para ganar adeptos, mientras que la propia secta veía la prosperidad como una señal del favor de Dios.

La composición social del movimiento cambió con el tiempo. En sus primeras décadas se nutría sobre todo de campesinos de la Rusia central, entre ellos siervos y soldados. En el siglo XIX incluía también a habitantes de las ciudades, comerciantes y algunos miembros de la élite mercantil, y en la capital despertó de vez en cuando el interés de funcionarios y aristócratas curiosos por Selivánov. Las autoridades observaron que entre los registrados los hombres superaban con mucho a las mujeres, aunque los historiadores advierten que esto puede reflejar tanto quién llamaba la atención de la policía como quién pertenecía a la secta.

Capítulo III

Destierro y persecución

La vida de Selivánov dio un giro extraordinario en 1797. Traído de vuelta de Siberia en circunstancias que siguen sin estar claras, fue interrogado por el nuevo emperador, Pablo I, y recluido en el manicomio Obújov de San Petersburgo. Puesto en libertad en 1802 bajo Alejandro I, vivió casi veinte años en las casas de seguidores acaudalados de la capital, adonde acudían a verlo los creyentes y algunos miembros curiosos de la alta sociedad. En 1820, cuando crecía la preocupación por la secta, el gobierno lo envió al monasterio de San Eutimio de Súzdal, donde murió en 1832, según se dice con cerca de cien años.

Bajo Nicolás I el Estado endureció su postura. Tras las investigaciones de la década de 1840, entre ellas un importante informe del erudito Nikolái Nadezhdin, los skoptsy fueron castigados con el destierro a Siberia y al Cáucaso, y desde la década de 1860 crecieron comunidades de desterrados en torno a Yakutsk, en Siberia oriental. Otros huyeron al extranjero, sobre todo a Rumanía, donde se establecieron en Bucarest, Iași y la Dobruja; el escritor I. L. Caragiale describió a los cocheros skoptsy de Bucarest. Un censo oficial de 1866 contó 5.444 miembros, con muchos más hombres que mujeres, aunque el secretismo hace inciertas todas las cifras.

Tras la revolución de 1917, algunos bolcheviques vieron brevemente en los sectarios a unos aliados contra la Iglesia ortodoxa. La tolerancia no duró. Con Stalin, los skoptsy pasaron a ser presentados como explotadores acaudalados. Una comunidad de Leningrado de 158 personas fue detenida en 1927, y en los juicios de Leningrado, Sarátov y Moscú de 1929–1931 se condenó a miembros por causar lesiones corporales y por actividades contrarrevolucionarias. Allí terminó la vida organizada. Informes no confirmados de la década de 1970 hablaban de pequeños grupos de supervivientes ancianos en la Rusia central, pero hoy no se conoce ninguno.

Capítulo IV

Memoria y significado

Para los rusos del siglo XIX, los skoptsy se convirtieron en sinónimo de extremismo religioso. Novelistas, médicos y juristas escribieron sobre ellos, y sus juicios atraían multitudes. Las autoridades los veían como una amenaza para la familia y el Estado; los médicos los estudiaban como un enigma clínico; los populistas admiraban a veces su autodisciplina y su ayuda mutua. Fiódor Dostoyevski y otros escritores se inspiraron en su imagen para sus obras de ficción.

Los historiadores actuales, y en especial Laura Engelstein, leen a los skoptsy de otro modo. Ven en ellos un movimiento que se tomó en serio ideas presentes a lo largo de toda la historia cristiana, como el elogio de la virginidad y la esperanza de un paraíso restaurado, y las llevó a un extremo literal. La secta reflejaba también las duras realidades de la vida campesina, el atractivo de una comunidad que prometía igualdad espiritual y la profunda esperanza popular de que un zar justo regresaría algún día.

Los skoptsy siguen recordando cuánta diversidad se escondía bajo la superficie de la religión oficial de la Rusia imperial. Su historia se cuenta hoy a través de expedientes policiales, actas judiciales y los propios himnos de la secta, que revelan a unos creyentes que no se veían como víctimas ni como criminales, sino como el último resto fiel que esperaba el reino de los cielos.

Dónde ocurrió

30° E 50° N60° N Provincia de Oriol · 1772 Provincia de Oriol: 1772 Tula · 1772–1775 Tula: 1772–1775 San Petersburgo · 1797–1820 San Petersburgo: 1797–1820 Súzdal · 1820–1832 Súzdal: 1820–1832 Bucarest · siglo XIX Bucarest: siglo XIX Dónde ocurrió Dónde comenzó Lugares posteriores N
  1. 1772 Provincia de Oriol
  2. 1772–1775 Tula
  3. 1797–1820 San Petersburgo
  4. 1820–1832 Súzdal
  5. siglo XIX Bucarest

Preguntas frecuentes

¿Quiénes eran los skoptsy?

Una secta religiosa rusa secreta fundada a finales del siglo XVIII por Kondrati Selivánov. Sus miembros renunciaban por completo a la sexualidad y practicaban la castración y la mutilación rituales como camino hacia la pureza espiritual.

¿Qué significa skoptsy?

La palabra procede del ruso skopets, «hombre castrado». Era el nombre que usaban los de fuera; los miembros se llamaban a sí mismos «palomas blancas» o simplemente «los puros».

¿Existen todavía los skoptsy?

No se conoce hoy ninguna comunidad organizada. La represión soviética desarticuló los grupos hacia 1930, y los últimos supervivientes dispersos habían desaparecido a finales del siglo XX.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. Laura Engelstein, Castration and the Heavenly Kingdom: A Russian Folktale (Cornell University Press, 1999)
  2. A. A. Panchenko, Khristovshchina i skopchestvo: fol’klor i traditsionnaia kul’tura russkikh misticheskikh sekt (OGI, 2002)
  3. Christel Lane, Christian Religion in the Soviet Union: A Sociological Study (Allen & Unwin, 1978)