Sectas y falsos profetas · Profetas y mesías
Joanna Southcott, la profetisa de Devon
Hija de un granjero de Devon y la profetisa más famosa de Inglaterra, Joanna Southcott selló a miles de fieles, anunció un embarazo mesiánico a los 64 años y dejó una caja misteriosa.
Los especialistas suelen preferir el término «nuevo movimiento religioso» a «secta». Esta página cuenta la historia del grupo a partir de los documentos y del trabajo de los historiadores.
- Cuándo
- 1792–1814, con seguidores hasta el siglo XXI
- Dónde
- Devon y Londres, con seguidores por toda Inglaterra
- Tradiciones
- Cristianismo
En cifras
- 64la edad de Joanna Southcott cuando anunció en 1814 que daría a luz a Siloh
- 144.000el número de los elegidos en el libro del Apocalipsis, a quienes sus sellos debían reunir
- unos 60libros y folletos con sus escritos publicados en vida
- 24los obispos que, según exigía, debían estar presentes cuando se abriera su caja de profecías
En resumen
- I.Joanna Southcott, una sirvienta de Devon, empezó en 1792 a escribir profecías que creía dictadas por el Espíritu de Dios.
- II.Su mensaje sobre un milenio inminente le ganó un amplio seguimiento entre la gente trabajadora en los años de angustia de las guerras con Francia, y repartía papeles firmados y sellados que prometían un lugar entre los elegidos.
- III.En 1814, a los 64 años, anunció que estaba embarazada de Siloh, un nuevo mesías, pero murió a finales de ese año y no nació ningún niño.
- IV.Sus seguidores se dividieron en varios grupos, y su caja sellada de profecías, que solo debía abrirse ante veinticuatro obispos, se convirtió en una curiosidad inglesa duradera.
Cronología
- 1750Joanna Southcott nace en abril en la aldea de Taleford, cerca de Ottery St Mary, en Devon.
- 1792Mientras trabaja en Exeter, empieza a oír una voz que cree divina y pone por escrito profecías.
- 1801Publica a su costa su primer libro de profecías, The Strange Effects of Faith.
- 1802Invitada por sus partidarios, entre ellos el grabador William Sharp, se traslada a Londres; el sellado de creyentes cobra impulso.
- 1814Anuncia que está embarazada de Siloh; llegan regalos y una cuna enviados por los fieles.
- diciembre de 1814Muere en Londres; un examen tras su muerte no encuentra ningún embarazo.
- 1927El investigador Harry Price abre ante un solo obispo una caja que se decía suya; los creyentes la rechazan por no ser la verdadera.
Lo que muestran los documentos
- Joanna Southcott nació en Devon en 1750 y trabajó durante años como sirvienta y ayudante de un tapicero en Exeter.
- Desde 1792 puso por escrito profecías que creía dictadas por el Espíritu, y desde 1801 las publicó en una larga serie de libros y folletos.
- Entregaba papeles sellados a los creyentes con el fin de asegurarles un lugar entre los 144.000 elegidos del libro del Apocalipsis.
- En 1814 anunció que llevaba en su seno a Siloh, y algunos médicos que la examinaron coincidieron en que parecía embarazada.
- Murió en Londres en diciembre de 1814, oficialmente el día 27, aunque quizá un día antes, y fue enterrada en St John’s Wood.
Lo que dice la leyenda
- Se suele decir que la caja abierta por Harry Price en 1927 demostró que las profecías de Southcott no valían nada; contenía unos pocos objetos sueltos, entre ellos un billete de lotería y una pistola. Nunca se demostró su vínculo con Southcott, y sus seguidores sostuvieron que la verdadera caja estaba en otra parte.
- Algunos relatos populares afirman que vendía sus sellos para lucrarse. Las fuentes muestran que los entregaba gratis, aunque los seguidores hacían donativos, y que escándalos posteriores tuvieron que ver con otras personas que hicieron mal uso de ellos.
- A veces se la presenta como una impostora cínica. La mayoría de los historiadores, entre ellos James Hopkins y J. F. C. Harrison, la ven sincera y consideran su movimiento una expresión seria de la religión popular en una época de guerra y penurias.
- Autores modernos han propuesto diagnósticos para su aparente embarazo, desde un tumor hasta un embarazo psicológico. El examen tras su muerte no aclaró la causa, y esos diagnósticos siguen siendo conjeturas.
Personajes clave
- Joanna SouthcottProfetisa (1750–1814), autora de unos sesenta libros de profecías, a quien sus seguidores consideraban la Mujer vestida del sol
- William SharpDestacado grabador londinense (1749–1824) y uno de sus partidarios más conocidos
- Richard ReeceMédico que la examinó en 1814 y publicó un relato de su caso tras su muerte
- Mabel Barltrop (Octavia)Fundadora de la Panacea Society en Bedford (1866–1934), que hizo campaña para que se abriera la caja de Southcott
Costumbres y normas
El sellado
Los creyentes firmaban en una hoja y recibían un papel doblado con la firma y el sello de Southcott, que les prometía un lugar entre los elegidos en el milenio.
Profecías selladas
Hacía poner por escrito profecías, que se sellaban y fechaban para abrirlas más tarde como prueba de que se habían cumplido.
Juicios de los escritos
Sus partidarios celebraban «juicios» formales en los que hombres escogidos examinaban sus escritos y sus afirmaciones, a imitación de una vista judicial.
Capillas y lecturas
Los seguidores se reunían en sus propias capillas y casas para leer en voz alta sus comunicaciones y cantar himnos, a menudo sin clero ordenado.
La espera de Siloh
En 1814 los creyentes se prepararon para el nacimiento del niño prometido y enviaron regalos y una cuna ornamentada a su casa de Londres.
Capítulo I
Una voz en Exeter
Joanna Southcott nació en abril de 1750 en la aldea de Taleford, cerca de Ottery St Mary, en Devon, hija de un pequeño granjero. Creció en un hogar devoto, leyendo la Biblia con atención, y de joven entró a servir en casas ajenas. Durante años trabajó en Exeter, en parte en el taller de un tapicero, y asistía a las reuniones metodistas del lugar sin dejar de pertenecer a la Iglesia de Inglaterra. Nada en esos años la distinguía, salvo una voluntad firme y la costumbre de ver señales en los sucesos cotidianos.
En 1792, cuando rondaba los cuarenta y pocos años, empezó a oír una voz que creía que era el Espíritu de Dios. Anunciaba acontecimientos pequeños y grandes: el tiempo, muertes en el vecindario, el curso de la guerra con la Francia revolucionaria. Ella ponía por escrito lo que oía, en verso rimado y en prosa, y hacía sellar y fechar algunas de las profecías para poder comprobarlas más tarde. Su letra era célebre por lo difícil de leer, y buena parte de su obra la copiaron otras personas.
En 1801 pagó la impresión de su primer libro, The Strange Effects of Faith. La obra atrajo la atención de un grupo de lectores instruidos de Londres, entre ellos el célebre grabador William Sharp y varios clérigos. La visitaron en Exeter, y en 1802 se trasladó a Londres por invitación suya. Los estudiosos suelen preferir la expresión neutral «nuevo movimiento religioso» para grupos de este tipo, porque «secta» es una etiqueta discutida; los creyentes de Southcott se veían a sí mismos como cristianos fieles que aguardaban la segunda venida.
Capítulo II
La Mujer vestida del sol
Southcott se identificaba con la Mujer vestida del sol del capítulo 12 del libro del Apocalipsis, que da a luz un hijo varón destinado a gobernar las naciones. Enseñaba que el milenio, el reinado de mil años de Cristo en la tierra, estaba cerca, y que el poder de Satanás estaba a punto de quebrarse. Como mujer, se veía a sí misma deshaciendo la caída provocada por Eva. Su mensaje era popular más que erudito, lleno de imágenes caseras, y hablaba a personas que vivían entre la guerra, los precios altos y el miedo a una invasión.
Su práctica más característica era el sellado. Los creyentes firmaban en una lista y recibían un papel doblado, con una promesa escrita y la firma y el sello de Southcott, que los señalaba entre los 144.000 elegidos del Apocalipsis. Repartió muchos miles de estos sellos; las estimaciones varían mucho, y las cifras que se daban en la época superaban lo que los historiadores pueden confirmar. La práctica se resintió cuando se supo que Mary Bateman, una adivina de Leeds ahorcada por asesinato en 1809, había estado entre los sellados, un escándalo que los críticos usaron contra el movimiento.
Sus seguidores, muchos de ellos artesanos, jornaleros y sus esposas, se reunían en capillas y casas de Londres, el suroeste de Inglaterra, las Midlands y el norte. Leían en voz alta sus comunicaciones, cantaban himnos y debatían su significado. Para responder a los críticos, sus partidarios celebraban «juicios» formales de sus escritos, en los que hombres escogidos examinaban las profecías y las afirmaciones de Southcott como si se tratara de un tribunal. Estas reuniones muestran un movimiento que valoraba las pruebas a su manera, aunque rara vez convenciera a los de fuera.
Southcott fue además una autora prolífica y tenaz. Entre 1801 y su muerte publicó unos sesenta libros y folletos, muchos de ellos para responder punto por punto a sus críticos, y escribió cartas a obispos y clérigos en las que los desafiaba a examinar sus afirmaciones. Algunos clérigos se unieron a ella; la mayoría la ignoró o la ridiculizó. Los caricaturistas y satíricos de la época se burlaban de ella como de una anciana engañada, y los periódicos publicaban crónicas despectivas. Sus partidarios, a su vez, veían en esa hostilidad una señal de que el mundo estaba a punto de ser juzgado. La energía de estos intercambios muestra con qué seriedad se discutía aún sobre la profecía en la Inglaterra de comienzos del siglo XIX.
Capítulo III
Siloh
En 1814 Southcott, que tenía entonces 64 años, anunció que estaba embarazada y que daría a luz a Siloh, un nombre de Génesis 49:10 que ella entendía como el del gobernante prometido. La noticia causó sensación. Varios médicos la examinaron, y algunos, entre ellos el médico Richard Reece, dijeron que mostraba signos de embarazo. Los creyentes enviaron regalos, entre ellos una cuna muy elaborada, y los periódicos y los caricaturistas siguieron la historia de cerca.
El parto esperado no llegó. Durante el otoño de 1814 la salud de Southcott empeoró, y dijo a sus seguidores que, si moría, debían mantener su cuerpo caliente durante cuatro días por si revivía. Murió en su casa de Londres a finales de diciembre de 1814, oficialmente el día 27. Pasados los cuatro días, un grupo de médicos examinó su cuerpo y no encontró ningún embarazo. Fue enterrada en enero de 1815 en el cementerio de la capilla auxiliar de St John’s Wood.
Muchos seguidores concluyeron que el niño había nacido espiritualmente y había sido arrebatado al cielo, como el niño de Apocalipsis 12. Otros se fueron alejando.
Capítulo IV
Sucesores y la caja
El movimiento se fragmentó tras su muerte, pero no desapareció. Una serie de hombres afirmaron ser su sucesor. John Wroe fundó la Christian Israelite Church, cuyos miembros no se cortaban el pelo ni la barba, y más tarde James Jershom Jezreel creó un movimiento en Kent. Desde 1919, la viuda de un vicario de Bedford, Mabel Barltrop, reunió al grupo que se convertiría en la Panacea Society; sus miembros la consideraban una hija de Dios y la llamaban Octavia.
Southcott había dejado una caja de escritos sellados que, según dijo, solo debía abrirse en un momento de crisis nacional y en presencia de veinticuatro obispos de la Iglesia de Inglaterra. En 1927 el investigador psíquico Harry Price abrió ante un solo obispo una caja que, según él, era la suya. Contenía unos pocos objetos sueltos y papeles, entre ellos un billete de lotería y una pistola de arzón, pero los seguidores de Southcott negaron que fuera la auténtica. La Panacea Society publicó durante décadas anuncios en la prensa que instaban a los obispos a abrir la verdadera caja, que decía custodiar. Los últimos miembros de la sociedad murieron a principios de la década de 2010, y sus bienes, incluida la caja, pasaron al Panacea Charitable Trust, que gestiona un museo en Bedford.
Los historiadores han tratado a Southcott con un respeto creciente. E. P. Thompson vio en su movimiento una parte de la cultura de la clase obrera inglesa, y estudiosos posteriores la han estudiado como una de las líderes religiosas más notables de su tiempo. Sus escritos, sus papeles sellados y la caja sin abrir siguen siendo un testimonio de las esperanzas de la gente corriente en una era revolucionaria.
Dónde ocurrió
- 1750 Taleford, cerca de Ottery St Mary
- 1792–1802 Exeter
- 1802–1814 Londres
- desde 1919 Bedford
En imágenes
- La «caja de Joanna Southcott», con profecías selladas, custodiada por la Panacea SocietyMuseo Panacea, Bedford, Inglaterra
Créditos de las fotos
- Museo Panacea, Bedford, Inglaterra · Alan Denney, CC BY 2.0
Redibujadas para este sitio como láminas ilustradas a partir de las fotografías anteriores: recortadas, recoloreadas, perfiladas y con cielos nocturnos pintados. Las imágenes adaptadas se comparten con las mismas licencias.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Joanna Southcott?
Fue una profetisa inglesa (1750–1814) de Devon que afirmaba recibir mensajes de Dios y reunió un amplio seguimiento durante las guerras napoleónicas. Se la recuerda por sus creyentes sellados, por afirmar a los 64 años que estaba embarazada de un mesías y por su caja de profecías.
¿Qué hay en la caja de Joanna Southcott?
Nadie lo sabe con certeza. Una caja abierta en 1927 solo contenía objetos sueltos, pero se discutió si era la suya; la Panacea Society de Bedford afirmaba guardar la verdadera, que sigue sin abrirse y hoy está al cuidado del Panacea Charitable Trust.
¿Qué era Siloh?
Siloh es una figura misteriosa de Génesis 49:10, a menudo interpretada como un nombre del Mesías. Southcott creía que lo daría a luz en 1814, pero murió sin que naciera ningún niño.
Fuentes y lecturas recomendadas
- James K. Hopkins, A Woman to Deliver Her People: Joanna Southcott and English Millenarianism in an Era of Revolution (University of Texas Press, 1982)
- J. F. C. Harrison, The Second Coming: Popular Millenarianism, 1780–1850 (Routledge & Kegan Paul, 1979)
- Jane Shaw, Octavia, Daughter of God: The Story of a Female Messiah and Her Followers (Jonathan Cape, 2011)
- E. P. Thompson, The Making of the English Working Class (Victor Gollancz, 1963)