Codex of FaithsUn atlas ilustrado de la fe

Número sagrado

El número nueve

Por qué el nueve importa en muchas religiones, de la estrella bahá’í de nueve puntas y las nueve noches de Navaratri a las nueve Musas y los nueve coros de ángeles.

Escrito en otros sistemas

  • IXRomano
  • ט׳Letras hebreas
  • θʹLetras griegas
  • طLetras árabes (abjad)
  • ٩Cifras arábigas
  • ९Devanagari
  • 九Chino
9

En resumen

  1. I.El nueve es la mayor cifra de un solo dígito y el cuadrado de tres, y muchas tradiciones lo consideraron un número de culminación y plenitud.
  2. II.En la fe bahá’í, el nueve representa la perfección y la unidad, y por eso su símbolo más conocido es una estrella de nueve puntas y sus Casas de Adoración tienen nueve lados.
  3. III.Los hindúes celebran las nueve noches de Navaratri en honor de la diosa, los griegos contaban nueve Musas y los cristianos medievales ordenaron a los ángeles en nueve coros.
  4. IV.En China, el nueve era el número del emperador y de la longevidad, mientras que el mito nórdico hablaba de nueve mundos en torno a un árbol cósmico.

En cada tradición

  • Fe bahá’í

    En el sistema árabe de valores numéricos de las letras, el nombre Bahá («gloria») suma nueve, y los bahá’ís consideran el nueve, la cifra más alta, un signo de plenitud. La estrella de nueve puntas es el emblema más habitual de la fe, todas las Casas de Adoración bahá’ís tienen nueve lados, y sus consejos electos, locales e internacional, tienen nueve miembros.

  • Hinduismo

    Navaratri, «nueve noches», honra a la diosa Durga, a menudo en nueve formas (las Navadurga), y termina el décimo día con Vijayadashami o Dussehra. La astrología hindú cuenta nueve influencias celestes, los navagraha, cuyas imágenes se alzan en muchos templos.

  • Religión griega y romana

    La Teogonía de Hesíodo nombra nueve Musas, hijas de Zeus y de Mnemósine (la Memoria), que inspiran la poesía, la música, la historia y la astronomía. Autores romanos posteriores asignaron a cada Musa un arte concreto.

  • Cristianismo

    Hacia el 500 e. c., un autor conocido como Pseudo-Dionisio Areopagita ordenó a los ángeles en nueve coros, tres grupos de tres, desde los serafines hasta los ángeles. La devoción católica conoce también la novena, nueve días de oración, y Pablo enumera nueve «frutos del Espíritu» en Gálatas 5.

  • Judaísmo

    La lámpara de Janucá tiene nueve brazos, ocho por las noches de la fiesta y uno, el shammash, para encender los demás. El noveno día del mes de av, Tisha b’Av, es el día de luto por la destrucción de los dos Templos de Jerusalén.

  • Tradición imperial china

    El nueve era la cifra impar, o yang, más alta, y la palabra para «nueve» (jiu) suena como la palabra para «duradero», así que se convirtió en el número del emperador. Las puertas de los palacios de Pekín llevan filas de nueve tachones, y la fiesta del Doble Nueve cae el noveno día del noveno mes.

  • Mitología nórdica

    Los poemas nórdicos antiguos hablan de nueve mundos unidos por el árbol del mundo, Yggdrasil. En el poema Hávamál, el dios Odín cuelga del árbol durante nueve noches para obtener el secreto de las runas.

De dónde viene

  • El nueve es la cifra más alta de un solo dígito, así que en los sistemas de numeración de base diez marca con naturalidad el último paso antes de un nuevo comienzo.
  • Como tres por tres, multiplicaba un número que ya era sagrado en muchas culturas, lo que lo convirtió en un signo natural de algo completo e intensificado.
  • El embarazo humano dura unos nueve meses, un hecho que muchos autores relacionaron con el nacimiento y la renovación.
  • El nueve tiene además una curiosa propiedad aritmética, ya que las cifras de cualquier múltiplo de nueve suman un múltiplo de nueve, algo que fascinó a los místicos de los números desde la Antigüedad.

Capítulo I

Culminación y plenitud

El nueve es la última de las cifras de un solo dígito. En un mundo que cuenta de diez en diez, está en el umbral: un paso más y la cuenta vuelve a empezar. Es también tres por tres, y como el tres ya era un número sagrado en muchas culturas, el nueve podía leerse como la santidad multiplicada. Estos dos hechos ayudan a explicar por qué tantas tradiciones, sin contacto entre ellas, llegaron a ver en el nueve un número de plenitud, de culminación o del grado más alto.

En la fe bahá’í este significado es explícito. Los autores bahá’ís señalan que el nueve es la cifra más alta y que, por tanto, contiene todas las demás, y que en el sistema árabe de valores de las letras la palabra Bahá, «gloria», suma nueve. Bahá es la raíz del nombre del fundador de la fe, Bahá’u’lláh, «Gloria de Dios». La estrella de nueve puntas se ha convertido en el emblema más conocido de la fe. Todas las Casas de Adoración bahá’ís, de Wilmette, cerca de Chicago, al Templo del Loto de Nueva Delhi, tienen nueve lados y nueve entradas, que los creyentes interpretan como una bienvenida a quienes llegan desde cualquier dirección. Los consejos locales y nacionales que dirigen las comunidades bahá’ís, y la Casa Universal de Justicia, en el centro mundial de la fe en Haifa, tienen cada uno nueve miembros electos.

La tradición hindú usa el nueve tanto en las fiestas como en el cosmos. Navaratri, cuyo nombre significa «nueve noches», se celebra en toda la India en otoño en honor de la diosa. En muchas regiones cada noche está dedicada a una de las nueve formas de Durga, y la fiesta termina el décimo día con Vijayadashami, la victoria del bien sobre el mal, que a menudo se celebra quemando efigies del rey demonio Ravana. La astrología hindú reconoce nueve navagraha, influencias celestes que incluyen el sol, la luna, cinco planetas visibles y dos puntos de sombra, Rahu y Ketu, vinculados con los eclipses. En muchos templos hay santuarios dedicados a los nueve.

Capítulo II

El nueve en el mundo antiguo y medieval

El poeta griego Hesíodo, que escribía hacia el 700 a. e. c., nombra nueve Musas, hijas de Zeus y de Mnemósine, la diosa de la memoria. Cantan en el monte Helicón y dan a los poetas sus palabras. La Odisea menciona también nueve Musas, aunque autores posteriores como Pausanias recogen una tradición local más antigua de tres; los nueve nombres canónicos proceden de Hesíodo. La tradición romana posterior asignó a cada Musa un arte, como Clío a la historia y Urania a la astronomía, y ese esquema pasó a la pintura europea y a la palabra «museo», el lugar de las Musas.

La tradición cristiana adoptó el nueve de otra manera. Hacia el 500 e. c., un autor anónimo que se presentaba como Dionisio, un converso del apóstol Pablo, escribió La jerarquía celeste. Los especialistas lo llaman Pseudo-Dionisio. Ordenó a los ángeles mencionados en la Biblia en nueve coros, agrupados en tres tríadas: serafines, querubines y tronos; dominaciones, virtudes y potestades; principados, arcángeles y ángeles. A través de teólogos medievales como Tomás de Aquino y de poetas como Dante, cuyo Paraíso se construye en torno a nueve esferas celestes, el esquema dio forma a la manera en que los europeos imaginaban el cielo. La piedad católica desarrolló también la novena, nueve días de oración. La tradición la vincula con los días que los discípulos pasaron en oración entre la Ascensión de Jesús y Pentecostés.

En el judaísmo, el nueve aparece menos como símbolo que como cuenta práctica. La lámpara de Janucá, la hanukkiah, tiene ocho luces por las ocho noches de la fiesta más una novena, el shammash o «servidor», que se usa para encender las demás. El noveno día del mes de av, Tisha b’Av, es el día más triste del año judío, en el que, según la tradición, fueron destruidos tanto el Primer como el Segundo Templo.

En la China imperial, el nueve pertenecía al emperador. En la cosmología china los números impares son yang, vinculados con el cielo, y el nueve es el más alto de ellos. La palabra para «nueve», jiu, suena además como la palabra para «duradero». Las puertas de los palacios de Pekín se decoraban con nueve filas de nueve tachones dorados, los muros de dragones mostraban nueve dragones y los ritos imperiales del Templo del Cielo usaban múltiplos de nueve en las piedras del altar. La fiesta del Doble Nueve, el noveno día del noveno mes lunar, sigue siendo un día para subir a las colinas y honrar a los mayores.

Más al norte, la poesía nórdica antigua, puesta por escrito en Islandia en el siglo XIII, habla de nueve mundos unidos por el gran fresno Yggdrasil. En el poema Hávamál, el dios Odín cuelga del árbol, herido por su propia lanza, durante nueve noches, y al final de su prueba obtiene el conocimiento de las runas. La religión nórdica no tiene un heredero institucional vivo entre las tradiciones tratadas aquí, pero sus nueves siguen siendo muy conocidos gracias a la literatura y a los movimientos de recuperación modernos.

Capítulo III

El nueve hoy

Muchos de estos nueves siguen siendo visibles. Los templos bahá’ís se alzan con sus nueve lados en todos los continentes habitados. Navaratri es una de las mayores fiestas de la India, con nueve noches de danza en Guyarat y grandes imágenes de Durga en Bengala. Las parroquias católicas siguen rezando novenas antes de las fiestas, y las nueve Musas sobreviven en los nombres de museos y en el lenguaje de la «inspiración».

En Asia oriental, el nueve sigue siendo un número de la suerte para bodas, números de teléfono y fechas, por su vínculo con la longevidad. En Japón, en cambio, a veces se evita, porque una de las lecturas de la palabra, ku, suena como la palabra para «sufrimiento». La misma cifra puede ser bienvenida en un país y rehuida en el vecino, lo que muestra cuánto del significado de un número procede de la lengua y no del número en sí.

Los historiadores de las ideas ven el patrón con claridad. El nueve no era sagrado por ningún poder propio, sino porque personas que contaban con los dedos, observaban los meses del embarazo y amaban el número tres encontraron en él una imagen de la culminación. Después, cada tradición llenó esa imagen con sus propias historias, dioses y ritos.

Mitos y hechos

  • Lo que se afirma

    La Ciudad Prohibida de Pekín tiene 9.999 habitaciones, una menos que las 10.000 del cielo.

    Lo que se sabe

    Es una leyenda popular. Los estudios modernos cuentan muchas menos habitaciones, que suelen cifrarse entre unas 8.700 y 9.000 según cómo se defina una «habitación».

  • Lo que se afirma

    Los gatos tienen nueve vidas en todas las culturas.

    Lo que se sabe

    El dicho es inglés. En español y en partes del mundo de habla árabe se suele decir que los gatos tienen siete vidas, y en algunas regiones seis.

  • Lo que se afirma

    Los bahá’ís creen que el número nueve tiene un poder mágico.

    Lo que se sabe

    Los escritos bahá’ís tratan el nueve como un símbolo de unidad y perfección, elegido en parte por su valor numérico. La fe rechaza la magia y la adivinación, y los bahá’ís usan también otros símbolos.

Dónde verlo

Preguntas frecuentes

¿Por qué los bahá’ís usan una estrella de nueve puntas?

El nueve es la cifra más alta de un solo dígito y el valor numérico de Bahá, la raíz del nombre de la fe, por lo que los bahá’ís lo usan como signo de plenitud y unidad. La estrella no tiene un diseño fijo y es un emblema común, no un sello oficial.

¿Cuáles son los nueve coros de ángeles?

En el orden que da Pseudo-Dionisio son los serafines, los querubines y los tronos; las dominaciones, las virtudes y las potestades; los principados, los arcángeles y los ángeles. El esquema dio forma a la teología y el arte medievales, pero no es una doctrina definida por ningún concilio.

¿Por qué el nueve trae suerte en China?

La palabra para «nueve» suena como la palabra para «duradero», y el nueve era la cifra yang más alta, vinculada con el cielo y con el emperador. Sigue siendo un número preferido para bodas y aniversarios.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. Annemarie Schimmel, The Mystery of Numbers (Oxford University Press, 1993)
  2. Peter Smith, An Introduction to the Baha’i Faith (Cambridge University Press, 2008)
  3. Pseudo-Dionysius, The Complete Works, trans. Colm Luibheid (Paulist Press, 1987)
  4. M. L. West (trans.), Hesiod, Theogony and Works and Days (Oxford University Press, 1988)