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Edificios sagrados explicados · Templos de la India

El templo jainista

Cómo funciona un templo jainista, de su aguja con bandera y sus salas de mármol tallado al santuario donde meditan las imágenes de los tirthankaras.

Tradiciones: Jainismo

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Dibujado a partir de los templos de mármol blanco del oeste de la India, como Ranakpur y los templos de Dilwara en el monte Abu; los templos digambara y los de otras regiones difieren en detalles.

Parte por parte

Señala un número en el dibujo o un nombre en la lista para ver dónde está cada parte.

  1. Bandera (dhvaja)

    Una larga bandera, a menudo roja y blanca, ondea en un mástil en lo alto de la aguja y señala desde lejos un templo consagrado. En muchos templos, la bandera se sustituye ceremonialmente cada año en el aniversario de la consagración del templo, un honor que las familias se disputan.

  2. Shikhara (aguja)

    La torre curva que se eleva sobre el santuario, construida al estilo del norte de la India y coronada por un disco estriado y un remate. Los grandes templos tienen varias agujas y muchas torrecillas agrupadas alrededor de la principal, de modo que su silueta parece una cordillera.

  3. Entrada

    Una puerta o un pórtico elevado al que se sube por escalones, a menudo custodiado por elefantes tallados o guardianes de la puerta. En el umbral, los fieles dejan el calzado y, según las normas del templo, los objetos de cuero y la comida.

  4. Devakulikas (anillo de pequeños santuarios)

    En muchos grandes templos del oeste de la India, el patio que rodea el santuario principal está bordeado por una hilera de pequeñas celdas, cada una con una imagen de un tirthankara. Al pasar ante ellas, el patio se convierte en un camino de veneración.

  5. Mandapa (sala de columnas)

    Una o varias salas delante del santuario donde los fieles se reúnen, cantan himnos y preparan sus ofrendas. En los grandes templos de mármol, cada columna, ménsula y viga está tallada con bailarinas, músicos, divinidades y motivos florales.

  6. Techo abovedado

    Sobre la sala central se eleva una cúpula por aproximación de hiladas, construida con anillos concéntricos de mármol, que a menudo termina en un colgante en forma de loto. Los techos de los templos de Dilwara están entre las superficies de piedra más delicadamente talladas de la India.

  7. Garbhagriha (santuario)

    La pequeña cámara interior, en penumbra, situada bajo la aguja, donde está entronizada la imagen principal. En muchos templos svetambara, los fieles laicos pueden entrar para rendir culto después de bañarse y ponerse ropa limpia; en otros, contemplan la imagen desde la puerta.

  8. Imágenes de los tirthankaras

    Imágenes de los tirthankaras, sentados con las piernas cruzadas o de pie en meditación, cada uno identificado por un emblema en el pedestal, como el toro de Rishabha o el león de Mahavira. Las imágenes svetambara suelen tener ojos incrustados y pueden llevar adornos, mientras que las digambara están desnudas, sin adornos y con la mirada baja.

En resumen

  1. I.Un templo jainista (derasar o mandir) alberga imágenes de los tirthankaras, los veinticuatro maestros que, según la creencia jainista, vencieron todas las pasiones, alcanzaron la liberación y mostraron el camino a los demás.
  2. II.Los fieles atraviesan una entrada y una serie de salas de columnas hasta el santuario, donde contemplan las imágenes y, en muchos templos, las bañan y las ungen con agua, sándalo, flores y otras ofrendas.
  3. III.Los templos jainistas comparten con los hindúes la forma del templo del norte de la India, y los grandes templos de mármol construidos por mercaderes y ministros en el oeste de la India entre los siglos XI y XV son célebres por sus tallas.
  4. IV.No todos los jainistas usan templos, ya que algunos grupos svetambara rechazan el culto a las imágenes, pero los templos y las ciudades-templo de las montañas sagradas siguen en el corazón de la vida comunitaria jainista, en la India y fuera de ella.

Visitar con respeto

  • Descálzate en la entrada y deja fuera los cinturones, bolsos y carteras de cuero si el templo lo pide.
  • No entres en el templo con comida ni bebida, y viste con recato, con los hombros y las piernas cubiertos.
  • Muchos templos fijan horarios de visita para quienes no son jainistas, a menudo después del culto de la mañana.
  • No toques las imágenes; solo pueden hacerlo los fieles que se han bañado y se han puesto la ropa ritual.
  • Pregunta antes de hacer fotografías, que a menudo están prohibidas cerca del santuario.

Lo que muestran los documentos

  • El más antiguo de los templos de Dilwara, en el monte Abu, el Vimala Vasahi, dedicado a Rishabha, lo construyó en 1031 Vimala, ministro del rey chaulukya Bhima I.
  • El Luna Vasahi de Dilwara, dedicado a Neminatha, lo construyeron en 1230 los hermanos Vastupala y Tejapala, ministros de un gobernante de Guyarat.
  • El gran templo de cuatro caras de Ranakpur, dedicado a Rishabha, lo fundó en el siglo XV el mercader Dharana Shah bajo el patrocinio de Rana Kumbha de Mewar; una inscripción del templo está fechada en 1439.
  • Los grupos svetambara sthanakvasi y terapanthi, surgidos en los siglos XVII y XVIII, rechazan el culto a las imágenes y se reúnen en salas sencillas en lugar de templos.

Ideas equivocadas frecuentes

  • Se dice a menudo que los jainistas rezan a los tirthankaras para pedirles favores. Según la enseñanza jainista, los tirthankaras son almas liberadas que ya no actúan en el mundo; el culto los honra como modelos y purifica al fiel, aunque a las divinidades guardianas del templo sí se les puede pedir ayuda.
  • A veces se confunden los templos jainistas con templos hindúes. Comparten un lenguaje arquitectónico y a menudo los mismos artesanos, pero las imágenes del santuario son tirthankaras y los rituales evitan todo daño a los seres vivos.
  • Se dice a menudo que Ranakpur tiene exactamente 1.444 columnas, todas distintas. Es la cifra que dan la tradición y el propio templo; visitantes y especialistas señalan que las columnas son, en efecto, numerosas y variadas, pero rara vez se comprueba el número exacto.

Capítulo I

De las cuevas a las salas de mármol

Los lugares sagrados jainistas más antiguos no eran templos, sino cuevas y estupas. En el siglo II o I a. e. c. se excavaron en la roca celdas para monjes jainistas en Udayagiri y Khandagiri, en Odisha, una de ellas con una famosa inscripción del rey Kharavela. En Mathura, en el norte de la India, las excavaciones en el yacimiento de Kankali Tila sacaron a la luz los restos de una estupa jainista y muchas imágenes talladas de tirthankaras de los primeros siglos de la era común, entre las más antiguas que se conocen. Muestran que los jainistas veneraban imágenes de sus maestros al menos tan pronto como los budistas y los hindúes veneraban las suyas.

A medida que el templo hindú se desarrollaba en la segunda mitad del primer milenio de la era común, los jainistas adoptaron la misma forma básica: un santuario bajo una torre, al que se llega a través de salas. Los templos jainistas solían costearlos mercaderes y ministros laicos, para quienes construir un templo era uno de los actos más meritorios posibles. En el oeste de la India, bajo los gobernantes chaulukya (solanki) de Guyarat, entre los siglos XI y XIII, este mecenazgo produjo templos de una riqueza excepcional. Vimala, ministro del rey Bhima I, construyó el primero de los templos de Dilwara, en el monte Abu, en 1031, y los hermanos Vastupala y Tejapala añadieron el Luna Vasahi en 1230.

La tradición continuó en los siglos siguientes. En Ranakpur (Rajastán), el mercader Dharana Shah, con tierras y apoyo de Rana Kumbha de Mewar, construyó en el siglo XV un enorme templo de cuatro caras, con imágenes orientadas a los cuatro puntos cardinales y un bosque de columnas talladas. Muchos templos sufrieron daños en tiempos de guerra y fueron reconstruidos, y en las montañas sagradas surgieron ciudades-templo enteras. La construcción de templos jainistas nunca se ha detenido: aún se levantan templos nuevos, en el mármol tradicional, por toda la India y en la diáspora.

Capítulo II

El culto y el año del templo

La enseñanza jainista sostiene que los tirthankaras, una vez alcanzada la liberación, viven más allá del mundo y no responden a las oraciones. Por eso el culto a sus imágenes se entiende como un acto de devoción y autopurificación: al honrar a quienes han vencido todas las pasiones, los fieles orientan su propia mente hacia esa misma meta. En la práctica, muchos templos albergan también divinidades guardianas, los yakshas y las yakshis asociados a cada tirthankara, de quienes se cree que protegen a los fieles y a quienes se puede pedir ayuda en asuntos mundanos.

En los templos svetambara que veneran imágenes, los hombres y las mujeres laicos realizan ellos mismos el culto óctuple (ashtaprakari puja). Después de bañarse y ponerse ropa limpia sin costuras, bañan la imagen con agua y leche, la ungen con pasta de sándalo y le ofrecen flores, incienso, una lámpara, arroz, dulces y fruta, cada ofrenda con un significado simbólico. Con granos de arroz suelen formar un dibujo auspicioso sobre una mesita. Por la tarde, el templo se llena con el balanceo de las lámparas (arati Rito en el que se hace oscilar una lámpara ante la imagen de un dios y luego se ofrece a los fieles. Glosario) y con himnos. En los templos digambara, la unción de la imagen la realizan más a menudo fieles designados o sacerdotes, y las ofrendas se preparan en un orden algo distinto.

El día empieza temprano. Muchos jainistas laicos visitan el templo cada mañana antes de comer para contemplar la imagen (darshan), inclinarse, recitar el Navkar Mantra, la oración jainista más extendida, y rodear el santuario. Quienes entran en el santuario para tocar la imagen suelen cubrirse la boca y la nariz con un paño, para que su aliento no llegue a ella y, según la visión jainista, no se dañe a ninguna criatura diminuta. Los templos tienen también salas o edificios anexos donde predican los monjes y las monjas cuando se detienen en una ciudad, ya que los ascetas, que no realizan ellos mismos el culto material, van de un lugar a otro salvo durante la estación de las lluvias.

El templo es también el eje del calendario de la comunidad. Durante el Paryushana, la fiesta anual más importante, que los digambara llaman Das Lakshana, los jainistas ayunan, escuchan lecturas y piden perdón a todos los seres. El nacimiento de Mahavira se celebra con procesiones en las que se lleva una imagen en un carro. La consagración de una nueva imagen o de un templo es un gran acontecimiento comunitario que dura días, y fundaciones gestionadas por comités laicos cuidan de los edificios, las finanzas y los peregrinos.

Capítulo III

Estilos y templos célebres

Los templos de mármol del oeste de la India son los más conocidos. Los templos de Dilwara, en el monte Abu, parecen modestos por fuera, pero en su interior las salas y los techos están tallados en mármol blanco con tal finura que la piedra parece casi translúcida. Ranakpur, en un tranquilo valle de los montes Aravalli, es un único gran conjunto de salas, cúpulas y agujas que se elevan en gradas alrededor del santuario de cuatro caras, con su piedra clara iluminada por patios abiertos.

Los jainistas construyen también ciudades-templo en montañas sagradas. La colina de Shatrunjaya, cerca de Palitana (Guyarat), está coronada por varios cientos de santuarios a los que se llega por miles de escalones, y los peregrinos la suben al amanecer. El monte Girnar, en Guyarat, está vinculado al tirthankara Neminatha, y Sammed Shikhar, en Jharkhand, se venera como el lugar donde, según la tradición, veinte de los veinticuatro tirthankaras alcanzaron la liberación.

Los templos digambara, más frecuentes en el centro y el sur de la India, suelen seguir los estilos constructivos del sur y mantienen sus imágenes sin adornos. En Shravanabelagola (Karnataka), una colosal estatua en pie de Bahubali, un santo venerado aunque no un tirthankara, se talló en una sola roca a finales del siglo X y se unge en una gran ceremonia aproximadamente cada doce años. En Moodbidri, también en Karnataka, el Saavira Kambada Basadi, del siglo XV, el «templo de las mil columnas», muestra cómo los constructores jainistas del sur adaptaron los tejados inclinados y los pilares de piedra de la arquitectura costera.

La planta de cuatro caras (chaumukha) que se ve en Ranakpur es especialmente característica de los templos jainistas. Evoca el samavasarana, la sala de asamblea en la que, según la tradición, un tirthankara predicaba tras alcanzar la omnisciencia, y parecía mirar a la vez a los oyentes de todas las direcciones. Muchos templos contienen también maquetas talladas de montañas sagradas o del cosmos tal como lo describen los textos jainistas, lo que convierte el edificio en un mapa del universo jainista.

En la diáspora, los jainistas han construido templos en Gran Bretaña, Norteamérica, África oriental y otros lugares, a veces en edificios reconvertidos, como el Jain Centre de Leicester, una antigua capilla adornada con tallas indias.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre un templo jainista y un templo hindú?

Ambos usan las mismas formas del norte o del sur de la India, pero el santuario de un templo jainista alberga imágenes de los tirthankaras, maestros liberados, en lugar de divinidades hindúes. El culto jainista evita las ofrendas que dañan a seres vivos, como el sacrificio de animales.

¿Por qué no se permiten objetos de cuero en los templos jainistas?

El cuero se hace con la piel de animales sacrificados, y el jainismo sitúa la no violencia (ahimsa) hacia todos los seres vivos en el centro de su ética. Por eso muchos templos piden a los visitantes que dejen fuera los objetos de cuero.

¿Pueden visitar un templo jainista quienes no son jainistas?

Sí. La mayoría de los templos jainistas acogen a visitantes respetuosos, aunque pueden fijar horarios de visita aparte y restringir el acceso al santuario.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. Paul Dundas, The Jains (2nd edn, Routledge, 2002)
  2. Padmanabh S. Jaini, The Jaina Path of Purification (University of California Press, 1979)
  3. John E. Cort, Jains in the World: Religious Values and Ideology in India (Oxford University Press, 2001)
  4. Lawrence A. Babb, Absent Lord: Ascetics and Kings in a Jain Ritual Culture (University of California Press, 1996)