Ángeles, demonios y espíritus · Demonios y adversarios
Los oni, los demonios de Japón
Los oni son los ogros con cuernos del folclore japonés, de los demonios devoradores de hombres a las figuras enmascaradas que se ahuyentan con judías en Setsubun.
- Cuándo
- del siglo VIII a hoy
- Dónde
- Japón, en la tradición budista, sintoísta y popular
En resumen
- I.Los oni son los demonios u ogros del folclore japonés, representados normalmente como enormes figuras con cuernos, piel roja o azul, un taparrabos de piel de tigre y un garrote de hierro.
- II.La idea nació de las creencias autóctonas en espíritus ocultos y peligrosos, de las ideas chinas sobre los fantasmas y de los demonios de los infiernos budistas, y la moldearon los rituales cortesanos que expulsaban las enfermedades.
- III.Relatos famosos cuentan cómo los héroes vencen a los oni, sobre todo al rey demonio Shuten-dōji del monte Ōe, mientras que cada febrero las familias lanzan judías tostadas para echar a los oni de sus casas en Setsubun.
- IV.Los oni no son simplemente malvados: en muchos lugares visitan las aldeas oni enmascarados que traen bendiciones, sus rostros protegen los tejados, y el manga y el anime modernos los han hecho tan entrañables como temibles.
Cronología
- 706Según la crónica Shoku Nihongi, la corte celebra el tsuina, un rito de origen chino para expulsar a los demonios de la peste al final del año.
- 733El Izumo Fudoki registra a un oni de un solo ojo que devoró a un campesino en su campo, uno de los relatos escritos de oni más antiguos.
- década de 930El Wamyō Ruijushō relaciona la palabra oni con on, algo oculto e invisible.
- siglo XIVEl rollo ilustrado Ōeyama Ekotoba cuenta cómo Minamoto no Raikō y sus vasallos dieron muerte a Shuten-dōji.
- siglo XVLos diarios de la época registran por primera vez el lanzamiento de judías para expulsar a los oni en el cambio de estación.
- siglo XVIIISe difunden ampliamente versiones impresas del cuento de Momotarō, el Niño Melocotón que conquista la Isla de los Demonios.
- 2018La UNESCO inscribe los raihō-shin de Japón, deidades visitantes enmascaradas entre las que figuran los Namahage de Oga, en su lista del patrimonio cultural inmaterial.
Lo que muestran los documentos
- La palabra oni se escribe con el carácter chino que designa un fantasma o el espíritu de un muerto, y los primeros usos japoneses abarcan tanto espíritus invisibles como monstruos.
- Los ritos cortesanos para expulsar a los demonios de la enfermedad, adaptados de ceremonias chinas, están documentados en Japón desde comienzos del siglo VIII y son el origen de las costumbres actuales de Setsubun.
- Las imágenes budistas del infierno, con guardianes con cabeza de buey y de caballo, contribuyeron mucho al aspecto clásico de los oni a partir del periodo Heian.
- La leyenda de Shuten-dōji se conserva en un rollo ilustrado del siglo XIV y en muchas versiones posteriores en colecciones de relatos, obras de teatro y estampas.
- Las figuras visitantes enmascaradas como los Namahage son costumbres vivas, reconocidas por la UNESCO en 2018.
Lo que dice la leyenda
- A menudo se dice que los oni son el equivalente japonés del diablo cristiano. No son ángeles caídos y no tienen un único soberano del mal; se parecen más a ogros, espíritus de la enfermedad y carceleros del infierno, y pueden convertirse en protectores.
- Se suele decir que los oni son siempre rojos. El rojo y el azul son los colores más comunes, pero la tradición conoce también oni amarillos, verdes, negros y blancos, relacionados a veces con los cinco colores de la enseñanza budista.
- Hay quien piensa que el lanzamiento de judías en Setsubun es un rito sintoísta inmemorial. Nació de una ceremonia cortesana de origen chino y hoy se celebra tanto en santuarios sintoístas como en templos budistas.
- La máscara Hannya del teatro nō se toma a veces por un oni corriente. Representa a una mujer convertida en demonio por los celos y el dolor, una figura trágica distinta.
Personajes clave
- Minamoto no ShitagōErudito del periodo Heian cuyo diccionario, el Wamyō Ruijushō (década de 930), explicaba que la palabra oni procedía de on, «oculto»
- Toriyama SekienArtista del periodo Edo (1712–1788) cuyos catálogos ilustrados de yōkai fijaron la imagen popular de muchos demonios y espíritus
- Noriko T. ReiderEspecialista actual en literatura japonesa y autora de un estudio de referencia en inglés sobre las tradiciones de los oni
- Komatsu KazuhikoFolclorista japonés cuyos estudios sobre los oni y los yōkai dieron forma al campo académico moderno
Poderes, señales y protecciones
Cuernos, garrote y piel de tigre
Los oni suelen mostrarse con cuernos y un taparrabos de piel de tigre, lo que a menudo se explica por la «puerta de los demonios» (kimon) del nordeste, la dirección del buey y el tigre en el zodiaco chino. El garrote de hierro da origen al dicho «como un oni con un garrote de hierro», que significa invencible.
Forma y poder
En los relatos más antiguos, los oni suelen ser invisibles o cambiar de forma, y aparecen como mujeres hermosas u hombres corrientes antes de revelarse. Traen enfermedades, raptan a la gente y comen carne humana, y en el arte budista atormentan a los pecadores en el infierno.
El lanzamiento de judías en Setsubun
En Setsubun, hacia el 3 de febrero, las familias esparcen judías de soja tostadas gritando «Oni wa soto, fuku wa uchi» («¡Fuera los oni, dentro la buena suerte!»), a menudo con uno de los padres con una máscara de oni. Se dice que comer una judía por cada año de edad trae salud.
Amuletos de acebo y sardina
En Setsubun se cuelga en la puerta una ramita de acebo con una cabeza de sardina asada, llamada hiiragi iwashi, porque se dice que a los oni les desagradan las hojas punzantes y el olor.
Tejas de demonio
Las tejas de remate moldeadas con feroces rostros de oni, las onigawara, protegen templos y casas de la desgracia, volviendo el poder del demonio contra el mal.
El oni como bendición
En la costumbre de los Namahage de la península de Oga, hombres con máscaras de aspecto de oni visitan los hogares en Nochevieja para reprender a los niños perezosos y bendecir la casa, y algunos templos dan la bienvenida a los oni en Setsubun en lugar de expulsarlos.
Capítulo I
Los ocultos
El oni tiene raíces profundas y enmarañadas. La palabra se escribe con el carácter chino gui, que en China significaba un fantasma o el espíritu de un muerto. En Japón el sentido cambió. En la década de 930, el erudito Minamoto no Shitagō explicó en su diccionario que oni procedía de on, «oculto», porque estos seres no deseaban ser vistos. Muchos estudiosos aceptan que los primeros oni eran presencias invisibles y peligrosas más que los gigantes con cuernos del arte posterior, aunque el origen de la palabra sigue debatiéndose.
Algunos de los primeros relatos escritos ya dan miedo. El Izumo Fudoki de 733, una descripción de la provincia de Izumo, cuenta que un oni de un solo ojo apareció mientras un hombre trabajaba sus campos y lo devoró. En la corte, entretanto, los demonios se entendían como portadores de epidemias. La crónica Shoku Nihongi registra que en 706, durante una epidemia, la corte celebró el tsuina, una ceremonia adaptada de China en la que un exorcista enmascarado expulsaba del palacio a los demonios de la peste al final del año.
El budismo añadió otro estrato. Los budistas japoneses asimilaron las enseñanzas indias y chinas sobre los infiernos, donde unos carceleros castigan a los muertos, y sobre los demonios que obstaculizan el camino hacia el despertar. Los rollos pintados de los infiernos del siglo XII muestran a torturadores musculosos y con cuernos, entre ellos los guardianes con cabeza de buey y de caballo conocidos como Gozu y Mezu. A finales del periodo Heian y en el periodo Kamakura, estas imágenes se habían fundido con las ideas autóctonas, y el oni adoptó la forma que llegaría a ser clásica.
Capítulo II
Ogros de la montaña y de la puerta
El oni típico es enorme, con cuernos y colmillos, piel roja o azul, cabellera desgreñada, un taparrabos de piel de tigre y un garrote de hierro tachonado de púas. Una explicación popular relaciona los cuernos y la piel de tigre con el kimon, la «puerta de los demonios» del nordeste por la que se creía que entraba el mal. En el zodiaco chino esa dirección es la del buey y el tigre, de modo que una criatura con cuernos de buey y piel de tigre encaja en su lugar. No se sabe con certeza si esta explicación es el origen de la imagen o una racionalización posterior.
En los relatos, los oni viven en los márgenes: en las montañas, en islas lejanas, junto a puertas en ruinas. Roban mujeres y tesoros, comen carne humana y propagan enfermedades. Pueden cambiar de forma y aparecer como una mujer hermosa o un anciano inofensivo. Incluso el trueno se imaginaba como un oni: el dios del trueno Raijin suele pintarse como una figura con cuernos que golpea un anillo de tambores.
Sin embargo, los oni no son el mal puro. Folcloristas como Komatsu Kazuhiko han sostenido que los oni representaban a menudo a los forasteros: pueblos de montaña, bandidos, quienes vivían fuera del orden de la capital. Los oni también pueden ponerse al servicio del bien. Los feroces rostros de oni de las tejas, las onigawara, protegen los edificios, y en el arte budista los oni aparecen como seres convertidos que sirven a la enseñanza budista. La frontera entre demonio y guardián es tenue.
Un ejemplo budista muy conocido es Kishimojin, la forma japonesa de la india Hārītī. Según el relato, era una demonia que devoraba a los hijos ajenos hasta que el Buda escondió a uno de sus cientos de vástagos y le hizo conocer el dolor de una madre. Convertida, pasó a ser protectora de los niños y del parto, y todavía se la venera en templos de la tradición Nichiren, entre otros. Tampoco todos los oni son varones. Los relatos de las kijo, demonias, describen a menudo a mujeres convertidas en oni por la ira, los celos o la traición, como la mujer de Uji que, en un relato medieval, rezó para convertirse en demonio y vengarse de un amante infiel. En estas historias, el oni es menos un monstruo ajeno que una advertencia sobre las pasiones capaces de transformar a un ser humano.
Capítulo III
Héroes y reyes demonio
El relato de oni más famoso es el de Shuten-dōji, el «niño borracho», un rey demonio que vivía en el monte Ōe, cerca de Kioto, y raptaba a jóvenes de la capital. Según el rollo del siglo XIV Ōeyama Ekotoba y muchas versiones posteriores, el guerrero Minamoto no Raikō y sus cuatro vasallos fueron a la montaña disfrazados de ascetas de montaña. Con ayuda divina y sake narcotizado, emborracharon al demonio y le cortaron la cabeza. La historia se volvió a contar durante siglos en libros ilustrados, obras de teatro nō y grabados en madera.
Uno de los vasallos de Raikō, Watanabe no Tsuna, aparece en otro relato, en el que corta el brazo de un oni en la puerta de Rashōmon o en el puente de Modoribashi, aunque el demonio regresa disfrazado para recuperarlo. El cuento popular de Momotarō, el Niño Melocotón, que se hace a la mar con un perro, un mono y un faisán para conquistar a los oni de Onigashima, la Isla de los Demonios, se difundió ampliamente en forma impresa en el periodo Edo y llegó a ser uno de los cuentos infantiles más conocidos de Japón.
El teatro nō dio al demonio un rostro trágico. La máscara Hannya, con cuernos y una mueca angustiada, representa a una mujer transformada por los celos, como en las obras Aoi no Ue y Dōjōji. Aquí el oni no es un monstruo venido de fuera, sino aquello en lo que puede convertirse un ser humano.
La lucha anual contra los oni pervive en Setsubun, la víspera del comienzo tradicional de la primavera, hacia el 3 de febrero. El rito cortesano de expulsión se convirtió poco a poco en una costumbre doméstica, y el lanzamiento de judías está documentado desde el siglo XV. Hoy las familias esparcen judías de soja tostadas gritando «Oni wa soto, fuku wa uchi», mientras templos y santuarios celebran ceremonias públicas, a menudo con famosos que lanzan judías a la multitud. Unos pocos lugares con vínculos especiales con los oni, como el Kinpusen-ji de Yoshino, cambian el grito para invitar a entrar a los oni.
Capítulo IV
Los oni hoy
Los oni siguen presentes por todas partes en la vida japonesa. Los niños los conocen en Setsubun y en los libros ilustrados; la expresión oni-gokko, «jugar al oni», es el nombre japonés del juego del pillapilla, y el jugador que persigue a los demás es el oni. En la península de Oga, en Akita, hombres disfrazados de Namahage, con máscaras feroces y capas de paja, siguen visitando los hogares en Nochevieja para reprender a los niños perezosos y bendecir la casa. En 2018 la UNESCO reconoció a los Namahage y costumbres similares como patrimonio cultural inmaterial.
La cultura popular moderna ha convertido a los oni tanto en villanos como en héroes. Lum, la chica extraterrestre con cuernos del manga Urusei Yatsura de Takahashi Rumiko, iniciado en 1978, tomó prestado el aspecto del oni con piel de tigre. El manga y el anime Guardianes de la Noche (Kimetsu no Yaiba) hicieron de unos demonios llamados oni el centro de un éxito mundial, y los oni aparecen en innumerables videojuegos. Estas obras suelen dar al oni un pasado y una pena, prolongando una antigua intuición japonesa de que los demonios pudieron ser humanos alguna vez y aún pueden reconciliarse.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un oni en la mitología japonesa?
Un oni es un demonio u ogro del folclore japonés, normalmente un gigante con cuernos, piel roja o azul y un garrote de hierro. En los relatos, los oni traen enfermedades y desastres, guardan los infiernos budistas y cada año se les expulsa en Setsubun.
¿Por qué los japoneses lanzan judías a los oni?
En Setsubun, la víspera del comienzo tradicional de la primavera, se lanzan judías de soja tostadas para expulsar el mal y la mala suerte, personificados en los oni. La costumbre nació de rituales cortesanos de expulsión documentados desde el siglo VIII.
¿Son malvados los oni?
En la mayoría de los relatos son peligrosos, pero no siempre. Las máscaras y tejas de oni se usan como protectoras, y en costumbres como la de los Namahage, visitantes con aspecto de oni traen bendiciones a los hogares.
Fuentes y lecturas recomendadas
- Noriko T. Reider, Japanese Demon Lore: Oni from Ancient Times to the Present (Utah State University Press, 2010)
- Michael Dylan Foster, The Book of Yōkai: Mysterious Creatures of Japanese Folklore (University of California Press, 2015)
- Komatsu Kazuhiko, An Introduction to Yōkai Culture: Monsters, Ghosts, and Outsiders in Japanese History (Japan Publishing Industry Foundation for Culture, 2017)