Codex of FaithsUn atlas ilustrado de la fe

Ángeles, demonios y espíritus · Espíritus y otros seres

El dibuk

En el folclore judío, el dibuk es el alma inquieta de un muerto que se aferra a los vivos. Su historia va de los cabalistas de Safed a la célebre obra de An-ski y el cine.

Cuándo
del siglo XVI a hoy
Dónde
Safed, en la Palestina otomana, las comunidades judías de Europa oriental y el mundo judío actual
Tradiciones
Judaísmo

En cifras

  • 10hombres, un quórum (minyan), presentes por lo general en un exorcismo según los relatos tradicionales
  • 1920año de la primera representación de El dibuk de An-ski, a cargo de la Compañía de Vilna en Varsovia

En resumen

  1. I.En el folclore judío, un dibuk es el alma de un muerto que no encuentra descanso y se adhiere a un cuerpo vivo, por el que habla con una voz extraña.
  2. II.Los relatos de este tipo de posesión y de los ritos usados para liberar a la víctima aparecen desde el siglo XVI, primero entre los cabalistas de Safed y después en Italia y Europa oriental.
  3. III.La palabra, de una raíz hebrea que significa «adherirse», se convirtió en el nombre habitual en las tierras de habla yidis, donde se recordaba a rabinos y taumaturgos por expulsar espíritus.
  4. IV.La obra teatral El dibuk, de S. An-ski, estrenada en 1920, convirtió la creencia popular en una historia de amor que llegó a ser un clásico del teatro en yidis y en hebreo y aún marca cómo se imagina al dibuk.

Cronología

  1. Antigüedad tardíaEl Talmud y el midrás hablan de espíritus dañinos (ruach ra’ah) que pueden perturbar a las personas, pero todavía no de muertos que poseen a los vivos.
  2. década de 1570En Safed circulan relatos de cabalistas que interrogan y expulsan espíritus de muertos de personas poseídas.
  3. siglo XVIIEl término dibbuk, abreviatura de «adherencia de un mal espíritu», se asienta en yidis, y folletos impresos dan noticia de exorcismos.
  4. siglos XVIII–XIXLos relatos jasídicos atribuyen al Baal Shem Tov y a otros rebes la liberación de personas poseídas por dibuks.
  5. 1912–1914La expedición etnográfica de An-ski recoge folclore en las localidades judías de Volinia y Podolia.
  6. 1920El dibuk se estrena en yidis en Varsovia, un mes después de la muerte de An-ski; la compañía Habima la pone en escena en hebreo en Moscú en 1922.
  7. 1937Se rueda en Polonia una película en yidis de El dibuk, dirigida por Michał Waszyński.

Lo que muestran los documentos

  • Se conservan registros detallados de posesiones y exorcismos del Safed del siglo XVI, sobre todo en escritos vinculados a Jaim Vital.
  • La idea nació de la doctrina cabalística del gilgul, la transmigración de las almas, desarrollada en Safed en torno a Isaac Luria.
  • En la Europa de la Edad Moderna circularon noticias de exorcismos en folletos en hebreo y en yidis, y los relatos jasídicos de los siglos XVIII y XIX continuaron la tradición.
  • An-ski se basó en el material reunido por su expedición etnográfica de 1912–1914 para escribir El dibuk.
  • Los historiadores leen muchos casos como ventanas a la vida familiar, la voz de las mujeres, la enfermedad y las tensiones de la comunidad, sin dejar de reconocer lo que creían los propios participantes.

Lo que dice la leyenda

  • A menudo se presenta al dibuk como un demonio. En el folclore es un alma humana, por lo general de alguien que murió en pecado, no un ángel caído ni un demonio.
  • A veces se dice que la posesión por un dibuk es una enseñanza de la ley judía. Pertenece al folclore y a la tradición cabalística, y muchos rabinos y pensadores judíos se han mostrado escépticos al respecto.
  • La «caja dibuk» vendida por internet en 2003 se presenta a menudo como un antiguo objeto judío. Es una leyenda moderna de internet, convertida después en película de terror, sin raíces en la tradición judía.

Personajes clave

  • Jaim VitalCabalista de Safed (1542/3–1620), discípulo de Isaac Luria, cuyos escritos recogen casos de posesión y su curación
  • S. An-skiSeudónimo de Shloyme Zanvl Rappoport (1863–1920), escritor y etnógrafo, autor de la obra El dibuk
  • Gershom ScholemHistoriador de la mística judía (1897–1982) que situó al dibuk dentro de las ideas cabalísticas sobre la transmigración de las almas
  • J. H. ChajesHistoriador actual de la posesión y el exorcismo judíos en la Edad Moderna

Poderes, señales y protecciones

  • La adherencia

    Según los relatos, un alma a la que sus pecados impiden descansar vaga atormentada y busca refugio en un cuerpo vivo, a menudo el de una mujer joven, aunque también se describían hombres poseídos.

  • Señales de posesión

    Los testigos describen convulsiones, una voz cambiada, un modo de hablar propio de otra persona o en lenguas que la víctima no conocía, y el conocimiento de pecados ocultos de la comunidad.

  • Interrogar al espíritu

    Los exorcistas exigían primero que el espíritu dijera su nombre y contara su historia, por lo que los relatos de posesión se leen a menudo como cuentos morales sobre el pecado y el arrepentimiento.

  • Exorcismo

    Un rabino o un ba’al shem, con un quórum de diez hombres, recitaba salmos y nombres divinos, tocaba el shofar y ordenaba al espíritu que saliera; según el folclore, salía por el dedo más pequeño del pie.

  • Reparación del alma

    Los cabalistas entendían el rito como una ayuda tanto para el muerto como para el vivo, orientada al tikkun (reparación) del alma para que pudiera seguir su camino.

  • Protección

    Las comunidades recurrían a amuletos, a la revisión de las mezuzot y a las oraciones de los piadosos, y veían en una vida de pecado la puerta por la que podía entrar un espíritu.

Capítulo I

Un alma que se aferra

La tradición judía habla de espíritus desde hace mucho. El Talmud y el midrás mencionan espíritus dañinos y demonios que pueden perturbar a las personas, y los cuencos de conjuros de la Antigüedad tardía hallados en Mesopotamia muestran a judíos que, como sus vecinos, buscaban protegerse de ellos. Lo que estas fuentes antiguas no describen es el alma de un muerto que entra en un cuerpo vivo y habla a través de él. Esa idea, el núcleo del dibuk, solo toma forma clara en el siglo XVI.

Su cuna fue Safed, en Galilea, entonces parte del Imperio otomano, donde un círculo de cabalistas se reunió en torno a Isaac Luria. La cábala luriánica enseñaba el gilgul, la transmigración de las almas: un alma que no había completado su tarea podía volver en un cuerpo nuevo para reparar lo que había dañado. De esta enseñanza surgió una posibilidad más oscura: la de un alma que, privada de descanso por pecados graves, vagaba entre mundos y se refugiaba en alguien vivo. Relatos de Safed de la década de 1570 describen a cabalistas que interrogaban a esos espíritus, averiguaban sus nombres y sus pecados y los expulsaban. Jaim Vital, el principal discípulo de Luria, dejó constancia de varios de estos casos.

La palabra llegó más tarde. Los primeros relatos hablan de un «mal espíritu» o de la «adherencia» de uno, y en el yidis del siglo XVII la forma abreviada dibbuk, de la raíz hebrea «adherirse», se convirtió en el nombre habitual. Las noticias se difundieron por Italia, Europa central y, sobre todo, las localidades judías de Polonia y Lituania, a menudo en folletos impresos que describían un exorcismo espectacular y extraían de él una lección moral.

Capítulo II

Entre dos mundos

En el folclore, un dibuk no es un demonio, sino un alma humana angustiada. Suele ser el alma de alguien que murió con un pecado grave sin expiar, o que murió antes de tiempo, y cuyo castigo es vagar. Perseguida por ángeles destructores, busca un cuerpo en el que esconderse. Los relatos nombran con más frecuencia como víctima a una mujer joven, pero también aparecen hombres y niños, y se solía pensar que la persona poseída había dejado una puerta abierta por el pecado, la desesperación o el descuido de sus deberes religiosos.

Las señales, tal como las describían los testigos, eran impresionantes: convulsiones, una voz que no era la de la víctima, un modo de hablar propio del difunto o en lenguas que la víctima no conocía y, a veces, la revelación de pecados secretos de los presentes. Los relatos de posesión se convertían así en acontecimientos públicos. El espíritu era interrogado ante la comunidad, y su confesión de sus propias faltas, y de las ajenas, convertía la historia en un sermón sobre el arrepentimiento.

El motivo por el que los muertos buscaban a los vivos se explicaba en términos morales. El alma podía haber cometido un pecado del que nadie se había arrepentido, haber sido privada de una sepultura adecuada o haber dejado un voto sin cumplir, y su vagar era a la vez un castigo y una petición de ayuda.

El folclore conocía también una contrapartida amable. En el ibbur, «impregnación», se creía que el alma de un justo se unía durante un tiempo a una persona viva para fortalecerla o ayudarla a cumplir un mandamiento. El contraste muestra que el dibuk pertenece a un cuadro más amplio en el que los vivos y los muertos siguen unidos entre sí.

Capítulo III

Exorcistas y taumaturgos

Liberar a una persona de un dibuk era tarea de un rabino sabio o de un ba’al shem, un «maestro del nombre» conocido por sus amuletos y curaciones. Los relatos describen cómo el exorcista reunía un quórum de diez hombres, recitaba salmos y nombres divinos, tocaba el shofar y ordenaba al espíritu que saliera, a veces bajo amenaza de excomunión. Muchos relatos subrayan que el objetivo era también ayudar al muerto: se preguntaba al alma qué necesitaba, se rezaba por ella y el rito buscaba su tikkun, su reparación, para que pudiera seguir su camino. Un detalle popular frecuente sostenía que el espíritu salía por el dedo más pequeño del pie y dejaba una herida diminuta.

En los siglos XVIII y XIX, la narrativa jasídica retomó el tema. Los relatos reunidos en alabanza del Baal Shem Tov y de rebes posteriores los muestran liberando a personas de espíritus como señal de su santidad. Al mismo tiempo, muchos rabinos y, más tarde, pensadores judíos de la Ilustración vieron estos casos con escepticismo, y algunos observadores de la Edad Moderna ya sospechaban que detrás había enfermedad, engaño o presiones familiares.

Los historiadores actuales, entre ellos J. H. Chajes y los autores de la obra colectiva dirigida por Matt Goldish, leen los registros con cuidado. La posesión dio a algunas mujeres voz en espacios públicos que de otro modo les estaban cerrados; también sacó a la luz conflictos sobre el matrimonio, la herencia y el pecado. Los especialistas insisten en que estas lecturas no sustituyen lo que creían los propios participantes: para ellos, un alma atormentada estaba realmente presente.

Capítulo IV

De la creencia popular al escenario

El dibuk llegó al gran público gracias a S. An-ski, seudónimo de Shloyme Zanvl Rappoport. Entre 1912 y 1914 dirigió una expedición etnográfica por las localidades judías de Volinia y Podolia, en la que recogió canciones, relatos y objetos. Con ese material escribió una obra de teatro, Entre dos mundos, conocida como El dibuk. Jonén, un pobre estudiante de yeshivá, y Lea, hija de un hombre rico, están destinados el uno al otro, pero el padre de ella la promete a otro. Jonén muere tras entregarse a peligrosas prácticas cabalísticas, y su alma entra en Lea durante su boda. Un tsadik lo expulsa, pero Lea muere para unirse a él.

An-ski murió en noviembre de 1920, y la Compañía de Vilna estrenó la obra en yidis en Varsovia al mes siguiente. En 1922, el teatro hebreo Habima la llevó a escena en Moscú, en una traducción de Jaim Najman Bialik dirigida por Yevgueni Vajtángov, y la representó durante décadas. En 1937 siguió en Polonia una película en yidis, rodada poco antes de que el mundo que retrataba fuera destruido en el Holocausto. Entre las versiones posteriores figuran un ballet de Jerome Robbins y Leonard Bernstein (1974) y muchas adaptaciones teatrales.

Hoy el dibuk pervive en la literatura, el teatro y el cine, desde el prólogo en yidis de Un tipo serio (2009), de los hermanos Coen, hasta las películas de terror. Algunas de ellas se inspiran en una leyenda de internet sobre una «caja dibuk» encantada que no tiene ninguna base en la tradición judía. En algunos sectores del mundo ortodoxo continúan la creencia en la posesión y algún que otro exorcismo, que a veces han atraído la atención de la prensa en Israel, mientras que muchos otros judíos consideran el dibuk un folclore entrañable y una poderosa imagen de la memoria, la pérdida y las vidas inacabadas.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la palabra dibuk?

Viene de la raíz hebrea davak, «adherirse» o «aferrarse». Es la forma abreviada de una expresión que significa «adherencia de un mal espíritu» y describe un alma que se adhiere a una persona viva.

¿Es lo mismo un dibuk que un fantasma?

Ambos son almas de muertos, pero lo que define al dibuk es que entra en un cuerpo vivo y habla a través de él. El folclore conoce también una contrapartida benévola, el ibbur, en el que el alma de un justo se une a una persona viva para ayudarla.

¿De qué trata El dibuk de An-ski?

Dos jóvenes, Jonén y Lea, están destinados el uno al otro, pero el padre de Lea la promete a un hombre más rico. Jonén muere, su alma entra en Lea el día de su boda y un rabino la expulsa, pero Lea muere para unirse a él.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. J. H. Chajes, Between Worlds: Dybbuks, Exorcists, and Early Modern Judaism (University of Pennsylvania Press, 2003)
  2. Matt Goldish (ed.), Spirit Possession in Judaism: Cases and Contexts from the Middle Ages to the Present (Wayne State University Press, 2003)
  3. S. Ansky, The Dybbuk and Other Writings, ed. David G. Roskies (Schocken Books, 1992)
  4. Gershom Scholem, Kabbalah (Keter, 1974)