Codex of FaithsUn atlas ilustrado de la fe

Religiones perdidas · América

La religión inca

La religión del Imperio inca: Inti, el sol; Viracocha, el creador; la Pachamama, las huacas, el Coricancha de Cusco y las tradiciones andinas que siguen vivas.

Cuándo
h. 1400–1572 e. c.
Dónde
Los Andes, de Ecuador al centro de Chile, con centro en Cusco

En cifras

  • h. 1438–1532el siglo de la expansión imperial inca, de Pachacútec a la llegada de los españoles
  • unos 10–12 millonesde personas bajo dominio inca en su apogeo (las estimaciones varían mucho)
  • 41líneas de ceques que irradiaban desde el Coricancha y unían unas 328 huacas en torno a Cusco (según la lista de Bernabé Cobo)
  • 1572caída de Vilcabamba y ejecución de Túpac Amaru, el último soberano inca

En resumen

  1. I.Los incas construyeron en el siglo XV el mayor imperio de la América precolombina, el Tahuantinsuyo, e hicieron del culto al sol, Inti, el centro de una religión de Estado con sede en Cusco.
  2. II.Bajo el culto estatal había creencias andinas más antiguas en un creador, Viracocha; en la madre tierra, la Pachamama; en los espíritus de las montañas, y en innumerables lugares y objetos sagrados llamados huacas.
  3. III.Fiestas como el Inti Raymi marcaban el año agrícola y solar, y en la infrecuente ceremonia de la capacocha se sacrificaba a niños escogidos en altas cumbres.
  4. IV.La conquista española, a partir de 1532, puso fin a la religión de Estado, pero las comunidades quechuas y aimaras mantienen vivas muchas tradiciones andinas, a menudo entretejidas con la práctica católica.

Dioses y poderes

  • Viracocha

    creador del mundo

    El creador que, según el mito andino, surgió del lago Titicaca, hizo el sol, la luna y a los seres humanos, y se alejó caminando sobre el mar.

  • Inti

    el sol, antepasado de los reyes incas

    El dios sol y cabeza del culto estatal, del que los soberanos incas decían descender. Su imagen de oro se alzaba en el Coricancha.

  • Mama Quilla

    la luna

    La diosa luna, esposa de Inti, cuyos ciclos regían el calendario ritual y que estaba asociada a las mujeres.

  • Illapa

    trueno, relámpago, lluvia

    El dios del tiempo atmosférico, representado con una honda cuyo chasquido era el trueno, al que se rezaba para pedir lluvia.

  • Pachamama

    la tierra, fertilidad

    La madre tierra, que da las cosechas y a la que hay que agradecer con ofrendas. Sigue siendo muy venerada en los Andes hoy.

  • Apus

    espíritus de las montañas

    Los poderosos espíritus de las grandes cumbres, que protegen a las comunidades y envían el agua. Los pueblos andinos siguen haciéndoles ofrendas.

  • Huacas

    lugares y objetos sagrados

    Manantiales, rocas, santuarios, momias y otras presencias sagradas, veneradas en todos los Andes mucho antes de los incas y después de ellos.

Cronología

  1. h. 1438Según la tradición inca, Pachacútec derrota a los chancas e inicia la expansión del imperio, y reconstruye Cusco y el Coricancha.
  2. h. 1493–1527Bajo Huayna Cápac el imperio alcanza su máxima extensión, de Ecuador a Chile.
  3. 1532Francisco Pizarro captura al soberano Atahualpa en Cajamarca.
  4. 1533Atahualpa es ejecutado y los españoles entran en Cusco y despojan del oro el Coricancha.
  5. h. 1564–1572El movimiento del Taki Onqoy llama a los pueblos andinos a volver a las huacas y a rechazar las costumbres españolas.
  6. 1572Los españoles toman Vilcabamba y ejecutan a Túpac Amaru.
  7. 1944El Inti Raymi se recupera como fiesta pública en Sacsayhuamán, en Cusco.
  8. 1999Unos arqueólogos hallan los restos de tres niños de una ofrenda de capacocha en la cumbre del Llullaillaco.

Lo que muestran los documentos

  • Los muros del Coricancha se conservan en Cusco bajo la iglesia y el convento dominicos de Santo Domingo.
  • Los autores coloniales describieron un sistema de 41 líneas de ceques que unían cientos de santuarios en torno a Cusco, y los arqueólogos lo han rastreado en parte sobre el terreno.
  • Se han hallado restos congelados de ofrendas de capacocha en cumbres andinas, como el Ampato, en Perú, en 1995, y el Llullaillaco, en Argentina, en 1999.
  • El Manuscrito de Huarochirí, escrito en quechua hacia 1600, conserva mitos y rituales de una región andina provincial.
  • Los registros se llevaban en quipus, cordones anudados; los estudiosos coinciden en que registraban números y probablemente otra información, pero no se han descifrado por completo.

Lo que dice la leyenda

  • Se dice a menudo que los incas creyeron que los españoles eran el dios Viracocha que regresaba. Algunas fuentes coloniales tempranas lo afirman, pero muchos historiadores piensan que la idea tomó forma después de la conquista, y su veracidad es incierta.
  • A veces se dice que los incas no tenían más religión propia que el culto al sol. En realidad, el culto solar era solo la capa superior de un denso mundo de huacas, antepasados, montañas y espíritus de la tierra.
  • Los relatos populares llaman a Machu Picchu «ciudad perdida» o ciudad templo de vírgenes del sol. Los arqueólogos la ven sobre todo como una hacienda real de Pachacútec, con santuarios entre sus edificios, y los campesinos de la zona la conocían bien antes de 1911.
  • El Inti Raymi actual se presenta a veces como una tradición antigua ininterrumpida. Es una recuperación del siglo XX, creada en 1944 a partir de descripciones coloniales, aunque se inspira en un auténtico patrimonio andino.

Personajes clave

  • PachacútecSoberano (según la tradición, r. h. 1438–1471) al que se atribuye la fundación del imperio y la organización del culto al sol
  • AtahualpaSoberano capturado en Cajamarca en 1532 y ejecutado por los españoles en 1533
  • Garcilaso de la VegaEscritor (1539–1616), hijo de un capitán español y de una noble inca, cuyos Comentarios reales (1609) describen la religión inca
  • Felipe Guaman Poma de AyalaCronista andino cuya carta ilustrada al rey de España (h. 1615) representa las fiestas y los ritos incas
  • Bernabé CoboJesuita (1580–1657) cuya historia conserva la lista de los santuarios del sistema de ceques de Cusco

Ritos y fiestas

  • El Inti Raymi

    La fiesta del sol en el solsticio de junio, comienzo del año andino, era la mayor celebración del Estado inca y se celebraba en Cusco bajo la presidencia del soberano.

  • Ofrendas a las huacas

    Las comunidades y el Estado ofrecían a las huacas cerveza de maíz (chicha), hojas de coca, tejidos finos, llamas y figurillas, y así vinculaban cada linaje a sus lugares sagrados.

  • Las momias de los soberanos

    Los soberanos muertos se conservaban, sus linajes los cuidaban, se les consultaba y se les sacaba en las fiestas, como si siguieran participando en la vida del imperio.

  • La capacocha

    En esta infrecuente ceremonia estatal, celebrada en tiempos de crisis o ante grandes acontecimientos, se sacrificaba a niños escogidos en altas montañas o en santuarios importantes, lo que unía las provincias con Cusco y con los dioses.

  • La adivinación

    Los sacerdotes leían el futuro en los pulmones de las llamas sacrificadas, en las hojas de coca y en el movimiento de las arañas, y consultaban oráculos como el de Pachacámac, en la costa.

Capítulo I

Hijos del sol

Los incas empezaron siendo uno de tantos grupos pequeños del valle de Cusco, en lo alto de los Andes del sur del Perú. Sus propios relatos de origen contaban que el primer soberano, Manco Cápac, y su hermana y esposa, Mama Ocllo, fueron enviados por el sol, que surgieron del lago Titicaca o de una cueva de Pacaritambo, y que fundaron Cusco donde un bastón de oro se hundió en la tierra. Estos mitos daban a la familia gobernante una ascendencia divina: el soberano inca era el hijo del sol.

Según la tradición inca, recogida por los cronistas españoles, el soberano Pachacútec derrotó a los chancas, sus rivales, hacia 1438 e inició una expansión espectacular. En menos de un siglo sus sucesores gobernaban un imperio al que llamaban Tahuantinsuyo, «las cuatro partes juntas», que se extendía unos 4.000 kilómetros desde el actual Ecuador hasta el centro de Chile. Los historiadores usan estas fechas tradicionales con cautela, ya que los incas no llevaban registros escritos en el sentido europeo, pero la arqueología confirma un rápido ascenso en el siglo XV.

El imperio heredó un mundo religioso de miles de años de antigüedad. Los pueblos andinos veneraban desde hacía mucho las montañas, los manantiales, los antepasados y grandes santuarios como Pachacámac, en la costa, y Tiahuanaco, cerca del lago Titicaca. Los incas no los barrieron. Situaron por encima de ellos el culto al sol, llevaron a Cusco los objetos sagrados de los pueblos conquistados y entretejieron los dioses locales en un único orden imperial.

Capítulo II

Sol, tierra y huacas

En la cúspide de la religión de Estado estaba Inti, el sol, antepasado de la dinastía gobernante. A su lado estaban Viracocha, el creador que, según el mito, surgió del lago Titicaca y dio forma al mundo y a sus pueblos; Mama Quilla, la luna, e Illapa, el dios del trueno y de la lluvia. La Pachamama, la madre tierra, daba las cosechas, y Mama Cocha, la madre mar, era venerada en la costa.

Sin embargo, la idea más importante de la religión andina cotidiana era la huaca. Una huaca podía ser una montaña, un manantial, una roca, un santuario, una piedra tallada o el cuerpo conservado de un antepasado: cualquier cosa en la que estuviera presente el poder sagrado. Cada comunidad y cada linaje tenían sus huacas, que había que alimentar con ofrendas y que podían hablar a través de oráculos. Las grandes montañas, los apus, eran protectores que controlaban el agua y el tiempo.

Los antepasados seguían formando parte del mundo de los vivos. Las momias de los soberanos anteriores conservaban sus palacios y haciendas, sus descendientes las servían y participaban en fiestas y consejos. El pensamiento andino valoraba el ayni, la reciprocidad: las personas daban a los dioses, a la tierra y a los antepasados, y esperaban a cambio protección y fertilidad.

El culto inca al sol era también un instrumento del imperio. Se construyeron templos del sol en las capitales de provincia, y los objetos más sagrados de los pueblos conquistados se llevaban a Cusco, donde se les rendía honor, pero donde también quedaban, en la práctica, como rehenes que garantizaban la lealtad de sus comunidades. El soberano, como hijo del sol, se encontraba en el punto de unión entre el cielo y la tierra, y las grandes fiestas de Cusco mostraban su papel a todo el imperio. Con todo, los incas respetaban también los santuarios locales poderosos: el oráculo de Pachacámac, en la costa, conservó su prestigio bajo el dominio inca, y la Isla del Sol, en el lago Titicaca, venerada como lugar de nacimiento del sol, se convirtió en un importante centro de peregrinación imperial.

Capítulo III

Templos, fiestas y ofrendas

El corazón del imperio era el Coricancha de Cusco, el «recinto de oro». Sus muros de piedra finamente ensamblada estaban, según testigos españoles, cubiertos de láminas de oro, y sus salas albergaban imágenes del sol, la luna, el trueno y otros dioses, junto con las momias de los soberanos. Desde el Coricancha, según los autores coloniales, 41 líneas imaginarias llamadas ceques irradiaban por el paisaje y unían unas 328 huacas que los linajes de Cusco atendían por turnos.

El año estaba marcado por fiestas ligadas a la agricultura y al sol. La mayor era el Inti Raymi, en el solsticio de junio, cuando el soberano y los nobles se reunían en Cusco para honrar al sol al comienzo del año nuevo. Otras fiestas celebraban la siembra, la cosecha del maíz y la mayoría de edad de los jóvenes nobles. Las ofrendas incluían cerveza de maíz, hojas de coca, tejidos finos, figurillas de oro y plata y, sobre todo, llamas.

Un amplio cuerpo de especialistas religiosos servía a este sistema. El sumo sacerdote del sol, el Willaq Umu, solía ser un pariente cercano del soberano. Por debajo de él había sacerdotes y adivinos que leían presagios en las hojas de coca, en los pulmones de las llamas sacrificadas y en el vuelo de las aves, y que escuchaban confesiones antes de los grandes ritos. Las aqllakuna, las «mujeres escogidas», vivían en casas de clausura donde tejían telas finas y elaboraban chicha para las ceremonias; algunas servían al sol de por vida, mientras que otras eran entregadas como esposas a nobles. Los autores españoles las compararon con monjas, una comparación que los historiadores tratan con cautela.

En raras ocasiones, como la muerte de un soberano, una gran victoria o un desastre natural, el Estado celebraba una capacocha. Niños escogidos, a menudo de alto rango, eran llevados a Cusco y después a santuarios lejanos o a altas cumbres, donde eran sacrificados como mensajeros ante los dioses. Los arqueólogos han hallado restos de estas ofrendas en cumbres andinas; el caso más famoso es el de los tres niños descubiertos en 1999 cerca de la cima del Llullaillaco, en Argentina, que hoy se conservan en un museo de Salta. Los estudiosos subrayan que la ceremonia era excepcional y que, según la concepción inca, confería un gran honor a las familias y comunidades implicadas.

Capítulo IV

La conquista y los Andes vivos

En 1532 Francisco Pizarro y menos de doscientos españoles capturaron al soberano Atahualpa en Cajamarca, en un imperio ya debilitado por las epidemias y la guerra civil. Atahualpa fue ejecutado en 1533, el oro del Coricancha se fundió y sobre sus muros se levantó una iglesia dominica. Un Estado inca sobrevivió en las selvas de Vilcabamba hasta 1572, cuando los españoles capturaron y ejecutaron a Túpac Amaru.

La antigua religión no desapareció de golpe. En la década de 1560, el movimiento del Taki Onqoy llamó a los pueblos andinos a volver a las huacas. En el siglo XVII, la Iglesia organizó campañas de «extirpación de idolatrías» en las que se destruyeron huacas y momias de antepasados, y los informes de esas campañas, junto con el Manuscrito de Huarochirí, en lengua quechua, figuran entre nuestras mejores fuentes sobre las creencias andinas.

Las tradiciones andinas continúan hoy. Millones de personas hablan quechua y aimara, y muchas hacen ofrendas de coca, comida y bebida a la Pachamama, sobre todo en agosto, y a los espíritus de las montañas, a menudo como parte de una vida católica. Peregrinaciones como la de Qoyllur Rit’i, cerca de Cusco, unen la devoción cristiana con la antigua veneración de las montañas. Desde 1944, Cusco representa además cada 24 de junio un Inti Raymi reconstruido en Sacsayhuamán, una fiesta de identidad y patrimonio que atrae a visitantes de todo el mundo.

Dónde ocurrió

80° O 20° S10° S Ecuador Isla del Sol, lago Titicaca · lugar sagrado de origen, preinca e inca Isla del Sol, lago Titicaca: lugar sagrado de origen, preinca e inca Cusco (Coricancha) · reconstruido h. 1438 Cusco (Coricancha): reconstruido h. 1438 Pachacámac · oráculo costero, bajo dominio inca desde h. 1470 Pachacámac: oráculo costero, bajo dominio inca desde h. 1470 Machu Picchu · h. 1450 Machu Picchu: h. 1450 Llullaillaco · capacocha, h. 1500 Llullaillaco: capacocha, h. 1500 Cajamarca · 1532 Cajamarca: 1532 Vilcabamba · último refugio inca hasta 1572 Vilcabamba: último refugio inca hasta 1572 Dónde ocurrió Dónde comenzó Lugares posteriores N
  1. lugar sagrado de origen, preinca e inca Isla del Sol, lago Titicaca
  2. reconstruido h. 1438 Cusco (Coricancha)
  3. oráculo costero, bajo dominio inca desde h. 1470 Pachacámac
  4. h. 1450 Machu Picchu
  5. capacocha, h. 1500 Llullaillaco
  6. 1532 Cajamarca
  7. último refugio inca hasta 1572 Vilcabamba

Preguntas frecuentes

¿A quién adoraban los incas?

El Estado honraba a Inti, el sol, como antepasado de los soberanos, junto con el creador Viracocha, la luna, el trueno y la madre tierra, la Pachamama. La vida religiosa cotidiana giraba en torno a las huacas, los lugares y objetos sagrados de cada comunidad.

¿Qué es el Inti Raymi?

El Inti Raymi era la fiesta inca del sol en el solsticio de junio. Desde 1944 se representa en Cusco cada 24 de junio una versión reconstruida que atrae a multitudes.

¿Se practica todavía la religión inca?

La religión de Estado inca terminó con la conquista, pero muchos quechuas y aimaras siguen haciendo ofrendas a la Pachamama y a los espíritus de las montañas, a menudo junto con la fe católica, en una tradición andina viva.

Fuentes y lecturas recomendadas

  1. Terence N. D’Altroy, The Incas (2nd edn, Wiley-Blackwell, 2014)
  2. Brian S. Bauer, The Sacred Landscape of the Inca: The Cusco Ceque System (University of Texas Press, 1998)
  3. Sabine MacCormack, Religion in the Andes: Vision and Imagination in Early Colonial Peru (Princeton University Press, 1991)
  4. Frank Salomon and George L. Urioste (trans.), The Huarochirí Manuscript: A Testament of Ancient and Colonial Andean Religion (University of Texas Press, 1991)