Capítulo I
Qué significa
Para los zoroastrianos, el fuego es la imagen más perfecta de Dios: da luz y calor, es puro en sí mismo y siempre se eleva hacia arriba. Las oraciones se dicen de cara a un fuego o a otra fuente de luz, como el sol.
Cada fuego de templo lo cuidan sacerdotes que llevan una máscara sobre la boca, para que su aliento no lo contamine, y lo alimentan con madera de sándalo. El fuego es una presencia viva, honrada como un rey.
Capítulo II
De dónde viene
El fuego era sagrado entre los antiguos pueblos iranios antes de Zaratustra, y el profeta lo convirtió en el centro del culto al único Señor Sabio. Los templos del fuego con fuegos encendidos de forma permanente aparecen a finales del periodo aqueménida o en el parto, y fueron muy numerosos bajo los reyes sasánidas (224–651 e. c.).
Cuando los zoroastrianos huyeron a la India entre los siglos VIII y X, fundaron un fuego sagrado en Sanjan. Se cree que ese fuego, que hoy se guarda en Udvada, en Guyarat, lleva más de mil años ardiendo.
Capítulo III
Dónde lo verás hoy
Los templos del fuego, llamados agiary o dar-e mehr, atienden a las comunidades zoroastrianas de la India, Irán y la diáspora. Hay nueve Atash Bahram, fuegos del rango más alto: ocho en la India y uno en Irán, en Yazd. En casa, muchos zoroastrianos mantienen encendida una lámpara de aceite.